Por Karina Baldonado
Fotografía: Gentileza Pablo Cuarterolo/ Perfil

Acompañada por una marcha numerosa, la cúpula de la CGT se dirigió a Tribunales para pedier la incontitucionalidad de la ley de precarización laboral recientemente aprobada por el Congreso. Sus dirigentes aseguran que la lucha continúa.

La CGT movilizó este lunes al palacio de Tribunales, en el centro porteño, donde realizó una presentación ante la justicia en rechazo a la reforma laboral, bajo el argumento de que se trata de una norma inconstitucional.

La convocatoria contó con la presencia de diversas columnas gremiales, nucleadas en la central obrera, que incluyó a sindicatos de salud, educación, construcción, gastronomía, medios, entre otros, todos unidos por la bronca frente al avasallamiento de derechos y el repudio a la ley sancionada en el Congreso a instancias del gobierno de Milei.

La estrategia de la CGT es judicializar la reforma para que no se efectivice y así proteger las conquistas adquiridas por el movimiento de trabajadores a través del tiempo y la lucha. “Daremos pelea a muchos de los artículos, que son básicos, como aquellos que reducen las indemnizaciones, facilitan despidos, aumentan la jornada laboral y debilitan la negociación colectiva”, afirmó Jorge Sola, secretario de la CGT y representante del gremio del seguro, en diálogo con ANCCOM. “No estamos contra el cambio –aclaró–, pero sí de la pérdida de derechos: queremos una reforma que beneficie a la clase trabajadora, no que la precarice aún más”. 

Los manifestantes, con cantos, banderas, pancartas, carteles, bombos y trompetas, expresaron su descontento. “Está reforma es un claro ejemplo del pisoteo que le hacen a la clase trabajadora, una expropiación de derechos adquiridos desde tiempos pasados. No vamos a permitir que se violen nuestros derechos, por eso pedimos que se la declare inconstitucional”, subrayó Mario González, afiliado y militante de la UOCRA.

También participaron de la movilización trabajadores de la educación nucleados en la CTERA, que este lunes llevó adelante un paro nacional docente, en el primer día de clases del ciclo lectivo, y que tuvo un alto grado de adhesión de numerosas provincias e incluso en la Ciudad de Buenos Aires.

Para algunos, la CGT no ha estado a la altura de los acontecimientos. “La CGT está perdiendo el tiempo, la ley ya está aprobada, no tiene sentido está marcha”, opinó un trabajador autónomo, Pablo Roldán, que se cruzó con la manifestación durante su jornada de trabajo. “Para que sea fuerte el reclamo deberían unirse todos los gremios, no unos pocos, y que respeten a toda la clase trabajadora, que es la realmente perjudicada”, añadió.

La presentación, no obstante, envía un claro mensaje al Gobierno nacional: los trabajadores sindicalizados no están dispuestos a ceder así nomás sus derechos. Los voceros de la CGT anticiparon que continuarán con medidas de fuerza en los próximos días, tanto paros como movilizaciones, hasta que se logre derogar o modificar la reforma. La Policía de la Ciudad dispuso un fuerte operativo de seguridad desde el inicio hasta el fin de la marcha. No se registraron hechos de represión.