En otra extensa jornada, el gobierno nacional logró media sanción para la reforma de la Ley de Glaciares que delega a las provincias las facultades para proteger las reservas de agua y alienta políticas extractivistas. Además aprobó el acuerdo Mercosur-Unión Europea y hoy espera cerrar las extraordinarias con la reforma laboral.
En tierra de trabajadores y biodiversidad gobierna el rey mercado. En la antesala de la apertura de las sesiones ordinarias, la actividad parlamentaria en la Cámara Alta comenzó agitada tras debatir el acuerdo Mercosur – Unión Europea y la modificación de la Ley de Glaciares, que fueron aprobadas y se suman a la lista de conquistas del oficialismo. Para esta ocasión, el debate entre “avance económico” y “protección del medio ambiente” fue el eje central entre los senadores.
El agua en debate y la prensa en jaque
La mañana ya había comenzado caldeada cuando la policía hizo uso de la fuerza para reprimir y atentar, una vez más, contra la libertad de expresión. Integrantes de Greenpace habían subido a las escalinatas del Congreso de la Nación para realizar una acción performática. Colocaron inodoros, se sentaron en ellos y elevaron pancartas que decían: “Senadores: no se caguen en el agua”. Una original manera de repudiar la modificación de la Ley de Glaciares. Acto seguido, los activistas fueron detenidos, junto con el camarógrafo del canal A24, Facundo Tedeschini, quien estaba cubriendo los hechos ocurridos y resultó herido en el rostro en el momento de su detención debido a una inexplicable represión policial.
Horas después, el camarógrafo fue liberado y antes de que dé comienzo formalmente la sesión, la senadora Patricia Bullrich (La Libertad Avanza) indicó –falsamente- que “el camarógrafo había querido entrar al Congreso para filmar a los detenidos”. Luego matizó reprochando ciertas conductas de algunos policías y señaló que se le abrió un sumario al Jefe del Operativo, a quien evitó identificar.
Dentro del Congreso, las conversaciones entre los trabajadores de prensa se vieron acaparadas por este suceso, que recibió un amplio rechazo a su testimonio de Bullrich. Varios enfatizaron que los videos de los canales demostraban claramente el uso desmedido de la fuerza en el momento de la detención de Tedeschini y muchos se preguntaban dónde había quedado el derecho a la información. “Solo nos tenemos entre nosotros”, sostuvo uno de los periodistas en el Parlamento.
“Sin agua no hay futuro”
Por su parte, ya entrada la noche, la modificación de la Ley de Glaciares obtuvo su media sanción. Si bien desde temprano se rumoreaba que los números en favor del oficialismo estaban ajustados, la norma obtuvo 40 votos afirmativos, 31 votos negativos y 1 abstención gracias al apoyo de senadores de la UCR, el PRO e incluso algunos del PJ. Ahora la norma pasa a tratarse en Diputados.
La Ley de Glaciares originalmente establecía protecciones mínimas para los cuerpos de hielo y así garantizar su recurso, que provee agua al 18% de la población del país y consisten en la segunda reserva de agua dulce de América Latina. Además, impedía el extractivismo minero y petrolero donde existan fuentes de agua dulce, ya que su daño es irreversible. Se trata de una legislación que fue confeccionada con un amplio consenso científico y que con esta modificación el uso del medioambiente pasa a estar en manos de la política.
Ahora, con la reforma introducida por el oficialismo, se fragmentaría la protección federal, habilitando este tipo de proyectos a través de un trámite en su respectiva provincia. Así, no solamente estaría en juego el acceso a este recurso, sino que también -como lo señalaron organizaciones ambientales- impactaría negativamente en la biodiversidad ya que estarían en riesgo más de la mitad de las especies de vertebrados del país.
En conversación con ANCCOM, el senador Bruno Olivera (La Libertad Avanza) intentó desmentir estos dichos al señalar que “el beneficio concreto es devolverle esa posibilidad de que en la provincia se realice un estudio técnico en su territorio, que es la que conoce la cartografía y permitir que se realice una actividad en suelo estéril”. Y agregó: “Llevamos 15 años con una ley que claramente frenó todo el desarrollo productivo de todas las provincias cordilleras. La minería genera puestos de trabajo e ingresos. Nosotros lo que tenemos que hacer es dar las condiciones para que esto ocurra y eso es lo que estamos haciendo”.
En contraposición, la senadora Anabel Sagasti (Fuerza Patria) no solamente habló sobre los perjuicios ambientales que generaría la reforma, sino que también señaló esta debe leerse en una clave geopolítica y recordó que en el acuerdo con Estados Unidos estaba pactado la derogación de la Ley de Glaciares.
A la par del debate, en las afueras del Congreso una muchedumbre se manifestaba pacíficamente en defensa del agua. Tanto infancias como adultos mayores y otros sectores vulnerados, como el Garrahan vitoreaban, bailaban y cantaban en la espera de la votación. Carteles y banderines con frases como “sin agua no hay futuro” y “la Ley de Glaciares no se toca” llenaron la plaza con una consigna en común: el agua es un derecho humano básico.
Tras estas dos victorias, se espera que hoy viernes ocurra lo mismo con el tratamiento de la reforma laboral, que ya había sido aprobada por el Senado, pero ahora viene con modificaciones desde Diputados. De esta manera, Milei buscará llegar a la apertura de las sesiones ordinarias con la mayor de las victorias posibles –se suma la aprobada ley que baja la edad de imputabilidad que tiene media sanción en la Cámara Baja y este viernes seguramente la apruebe la Alta- y, por primera vez en su mandato, con un Congreso a su favor. Así, mientras en las voces afines al oficialismo se repite incansablemente la palabra reforma, en las calles muchos se preguntan: ¿quién nos cuida?
Hay acuerdo
Con 69 votos afirmativos y 3 votos negativos el Senado aprobó el acuerdo Mercosur – Unión Europea, siendo así la Argentina el segundo país de Sudamérica en sumarse, junto a Uruguay, que lo hizo unas horas antes. De esta manera, tras 25 años de debate y negociaciones, este tratado de asociación estratégica propone, entre los puntos centrales, la eliminación de aranceles en productos industriales y agrícolas, así como también impulsar las exportaciones del Mercosur y el acceso de productos europeos al continente sudamericano. De este modo, se busca integrar el 20% de la economía mundial y crear una de las mayores zonas de libre comercio del mundo.
Así, en medio de fuertes rivalidades entre la oposición y el oficialismo, el pacto significó – aunque brevemente – un momento de tranquilidad. Personalidades afines al Gobierno nacional, como Pablo Cervi (La Libertad Avanza), destacaron que esta medida significa “una gran oportunidad de tener una Argentina prospera nuevamente”. Y añadió que “este tratado nos permitirá llegar a un acuerdo de libre comercio con el 30% del PBI mundial”.
Por su parte, si bien el peronismo acompañó afirmativamente en la votación, destacó que este acuerdo debe ir de la mano de una industria donde se tenga trabajo, se pueda exportar y, al mismo tiempo, se pueda invertir en infraestructura, todos ellos terrenos que fueron – y lo continúan siendo – fuertemente atacados durante la gestión de Javier Milei. En este sentido, Jorge Capitanich (Fuerza Patria) en diálogo con ANCCOM especificó que debería crearse una comisión bicameral de seguimiento de acuerdos comerciales para monitorear los riesgos de desindustrialización e implementar herramientas que eviten impactos negativos en sectores vulnerables, como las pymes y las economías regionales.