Por Francisca Cambiano
Fotografía: Oriana Estrada

Brigadistas, investigadores y especialistas en incendios forestales disertaron en Diputados acerca de los siniestros que cada verano afectan a los bosques patagónicos, arrasando decenas de miles de hectáreas. Hubo reclamos por el abandono del Estado, los bajísimos salarios de los brigadistas y la falta de recursos y prevención. Apoyo de trabajadores del Garrahan.

Los incendios forestales en la Patagonia estuvieron en el centro de la agenda mediática durante todo enero y se vieron expuestas muchas falencias que afectan a los y las brigadistas que combaten el fuego cada verano. Estos trabajadores son afectados por una precarización sistémica que se hace sentir en salarios que no superan la línea de pobreza, falta de equipamiento y jubilaciones que no contemplan el riesgo de la actividad.

En ese contexto y de cara al tratamiento de la reforma a la Ley de Glaciares en el Senado, la diputada Adriana Serquis convocó este martes a una reunión en la Comisión de Recursos Naturales y Ambiente Humano. El objetivo del encuentro fue “escuchar las voces de los protagonistas del combate del fuego” pero también pensar en la prevención y reconstrucción de estos ecosistemas a partir de la elaboración de un diagnóstico en manos de especialistas. “Nosotros sufrimos una política de Estado, no es una cuestión monetaria únicamente”, manifestó Hernán Mondino, brigadista del Parque Nacional Los Alerces.

La reunión tuvo una variada convocatoria, tanto presencial como virtual, de brigadistas, investigadores y especialistas en incendios forestales. Sin embargo, esa variedad no se vio reflejada en los bloques políticos que asistieron. De los 20 bloques que conforman actualmente la Cámara Baja, solamente estuvieron presentes diputados y diputadas de Unión por la Patria, Provincias Unidas, Frente de Izquierda y Coalición Cívica.

Grosfeld aportó un dato que podría interesarle al Gobierno, que está tan enfocado en el superávit: mientras que el combate es muy costoso, la inversión en prevención, que actualmente no supera el 1% del presupuesto, “ayudaría a reducir la severidad y mejoraría los costos a futuro, que hoy tiene una relación de un dólar invertido en prevención por cada ocho dólares gastados en el combate”.

Bases científicas

La lista de oradores estuvo encabezada por Javier Grosfeld, biólogo e investigador del CONICET, quien en una breve pero contundente exposición aportó sustento científico a los problemas que más adelante fueron narrados en primera persona.

Grosfeld habló de la “nueva normalidad” que representan los incendios forestales y explicó que “desde 2010 se viene dando un aumento sostenido en frecuencia, extensión e intensidad de los incendios”. Además se refirió a la multiplicidad de causas de los incendios, entre ellas “la interacción entre clima, combustible y fuente de ignición”; la “acumulación de vegetación abandonada”; la “expansión urbana sin planificar” y “la invasión de especies exóticas altamente inflamables” (como pinos y eucaliptos).

Respecto a ese último punto, Rubén Zárate, expresidente del Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico, hizo foco en la necesidad de “abordar temas más estructurales”. Entre ellos está la problemática que implica el Programa de Promoción Forestal en la Patagonia ya que los bosques implantados están invadiendo los bosques nativos. “Enfocarnos en la emergencia de los brigadistas, en el reconocimiento de quienes están atacando el fuego, no sería completo si no lo enfocamos en el manejo integral de los bosques y los ecosistemas”, reflexionó Zárate.

Grosfeld además añadió un dato que podría interesarle al Gobierno, que está tan enfocado en el superávit: mientras que el combate es muy costoso, la inversión en prevención, que actualmente no supera el 1% del presupuesto, “nos ayudaría a reducir la severidad y mejoraría los costos a futuro en relación a un dólar invertido en prevención por cada ocho dólares gastados en el combate”.

Los que ponen el cuerpo

Los y las brigadistas y personas vinculadas al manejo del fuego fueron la voz principal en esta actividad titulada “Las voces del fuego: testimonios, trabajo y demandas de quienes combaten los incendios en la Patagonia”. Por motivos geográficos, muchos de ellos estuvieron presentes por videollamada pero eso no opacó el peso de sus reclamos.

Las principales demandas expuestas por los brigadistas estuvieron relacionadas a la necesidad de condiciones laborales y salariales dignas, con todo lo que eso implica. “La precarización es fuerte y es sistémica”, explicó Mondino luego de comentar que el salario de los brigadistas oscila entre los 600 mil y 800 mil pesos. También visibilizó la problemática de que ninguno de los y las combatientes del Servicio Nacional del Manejo del Fuego (SMNF) ni de los Parques Nacionales formen parte de la planta permanente del Estado: “Evidentemente ahí hay un dejar hacer o una omisión a un problema que para nosotros es estructural”. 

Otro planteo propuesto por Mondino estuvo enfocado en la jubilación acorde. “Hoy un brigadista se tiene que jubilar a los 65 años y, cualquiera que conoce un poco la tarea, sabe que a los 65 años no se llega en la línea”, explicó pidiendo el reconocimiento del riesgo de vida que implica la actividad de estos trabajadores.

La salud mental también fue un tema muy mencionado por otros brigadistas como Andrea Torres, del Parque Nacional los Glaciares y Miguel Ñanco, del SMNF. “Es súperimportante entender que el trabajo de brigadistas es un trabajo de mucha exigencia física y emocional”, manifestó Torres. Ñanco agregó datos de estudios realizados en Estados Unidos en donde “la tasa de suicidios más alta en emergencias la tienen los brigadistas y tienen un riesgo significativamente mayor, alrededor de un 43%, de contraer cáncer y enfermedades cardiovasculares”. Al comparar estas cifras con su experiencia personal, expresó que “los brigadistas nos enfrentamos a algunos enemigos silenciosos, que son la depresión, el alcoholismo, el abuso de sustancias y la soledad”.

Frente a esta multiplicidad de problemáticas, Mondino concluyó su uso de la palabra de la siguiente manera: “Espero no salir sólo con una agenda parlamentaria sino que tenemos que buscar una agenda política y territorial que tenga en el centro a los trabajadores”

 

Que la política sea una herramienta

De manera intercalada con las voces de los protagonistas, varios diputados y diputadas de los pocos bloques presentes, principalmente aquellos de provincias afectadas, expresaron su apoyo y propuestas para trabajar en la reconstrucción y planificación posterior a los incendios.

Ana María Ianni, representante de Santa Cruz, declaró que “tenemos una gran deuda en este Congreso, que tiene que ver con la Ley del Régimen Especial para los Brigadistas. Cuando fui senadora de la Nación tuvimos la oportunidad de darle media sanción, después lamentablemente ese proyecto no tuvo tratamiento aquí en Diputados. A los que estamos presentes les pido que sumemos más voluntades para que esa ley sea ley”. 

También estuvo presente Juan Grabois, quien manifestó: “Tenemos la obligación de estar en el territorio y cuando nos toca estar acá, ver qué podemos hacer además de llorar Mileis. Acá hay cosas que vienen de antes, los compañeros no están en planta permanente, no tienen estabilidad desde hace mucho tiempo y ahora esto se profundiza con la pérdida del poder adquisitivo de su salario”. Además, convocó a una unión entre bloques para afrontar esta problemática: “No siempre votamos juntos pero por ahí en un tema como éste, en el que la casa común y el futuro de nuestra patria está en juego, podemos lograr algo”.

Como último orador, Germán Martínez, esquematizó una “agenda a corto plazo” que incluye la situación de las condiciones laborales de los brigadistas, las distintas acciones vinculadas a la emergencia y el presupuesto destinado a la prevención y combate de los incendios. Por otro lado explicó que, si bien es más complejo y hay que dar lugar a las urgencias, no debe descuidarse la propuesta de realizar un proyecto territorial integral con un enfoque preventivo. Para concluir tanto su discurso, como la reunión, manifestó: “No nos desanimemos en la búsqueda de tener proyectos integradores, por más que muchas veces sintamos que no son tiempos para pensar acciones integrales. Cuanto más nos empujan a discutir la subparte de la parte, más tenemos que intentar discutir el todo”.

"Un hilo conductor"

Entre los presentes en la reunión, hubo representantes de los trabajadores del Hospital Garrahan que manifestaron su apoyo a la causa y a los y las brigadistas. Romantizando la situación, podría pensarse que un lenguaje en común entre ambos grupos es que entienden acerca de lo que implica “poner el cuerpo”. Pero lamentablemente no sólo es eso, sino que también hablan el lenguaje de la precarización.

Norma Lezana, de la Asociación de Profesionales del Hospital Garrahan, explicó que el salario de 800 mil pesos que tienen hoy los brigadistas es el mismo monto que el año pasado recibían los residentes del Hospital. Y agregó lo que fue la respuesta al paro,  cuando los funcionarios del Gobierno les plantearon “pueden hacer tres cosas: o van a trabajar, tienen los telegramas de despido, o renuncian”.

Por ello Lezana expresó que “hay un hilo conductor en todo lo que nos pasa” y por ello convocó a los trabajadores: “Es un momento de inflexión en el que tenemos que salir juntos. Nos tenemos que unir porque el Estado se retira y los negocios avanzan”. Además adelantó que el jueves se realizará un abrazo al Hospital, donde pondrán en primera plana el apoyo a los brigadistas, “que cada causa del pueblo sea causa nacional”.