Por Daiana Salvatore
Fotografía: ARCHIVO Lara Greco

Donald Trump bombardeó Venezuela, secuestró a Maduro, puso a Delcy Rodríguez como presidenta y ya está administrando el petróleo que se adjudica. ¿Qué pasó con la revolución, cuál es la situación y cómo se acomodan las piezas geopolíticas? Anccom entrevistó a distintos especialistas para esbozar las primeras explicaciones sobre lo que está pasando.

El 2026 arrancó con el colonialismo al palo. ¿Acaso un país puede tener recursos estratégicos sin que venga otro y se lo lleve? Pues no. Algunos se preguntarán: ¿y la propiedad privada? Para los poderosos eso solo es válido para los estados “maduros” o “mayores de edad”, conceptos que expone Enrique Dussel en 1492, cuando arranca la violencia sacrificial originaria. Las vaquitas siempre son ajenas.

Estados Unidos desembarcó en Venezuela y atacó sediento de petróleo. El 3 de enero irrumpió en territorio venezolano con ataques aéreos sobre Caracas, La Guaira, la estratégica base aérea La Carlota, entre otros. Jaque mate al régimen de Nicolás Maduro cuya imagen, esposado de pies y manos, parece ser el gran premio del momento. Su esposa Cilia Flores también fue detenida. Entre las excusas está el fraude de las elecciones del 2024 y el narcoterrorismo.

¿Qué significa este imperialismo sin sutilezas ni justificaciones culposas? ¿Es un síntoma de poderío o debilidad? ¿Solo había que tocar el régimen para que cayera por sí solo? Anccom entrevistó al historiador Danie Campione, al periodista especializado en política internacional, Guadi Calvo, y a Gonzalo Fiore Viani, abogado, magíster y doctor en Relaciones Internacionales, para esbozar las primeras explicaciones sobre lo que está pasando.

Sin cartel

Maduro fue acusado de liderar el “cartel de los soles”. Sin embargo, la justicia determinó que es inexistente. Para el politólogo, historiador y docente de la UBA, Daniel Campione, “Maduro ha tenido el posicionamiento correcto de considerarse prisionero de guerra en su primera declaración ante el juzgado”. El contexto bélico ha sido naturalizado por una parte de la población, agrega: “Hay que ligar lo que EE.UU. hace en nuestro continente con acciones agresivas fuera del área, como el genocidio en Gaza y los bombardeos a Irán”. Al interior del país del norte, no todos están de acuerdo con el accionar del presidente. El Comité Editorial del New York Times, independiente de la redacción, publicó un artículo en donde sienta su postura y afirma que Trump “viola la Ley”. En la rueda de prensa el presidente de EE.UU afirmó que va dirigir ese país a una “transición segura, adecuada y sensata”, para sus intereses, claro. En el plano internacional, ¿tendrá legitimidad? ¿Cómo se acomoda el ajedrez geopolítico?

El periodista especializado en política internacional Guadi Calvo, en diálogo con ANCCOM analiza que “los veintiséis años de la revolución bolivariana fueron realmente un gran fracaso adjudicable al ala internacional, al bloqueo norteamericano, a la persecución, al frente interno opositor que fue terriblemente duro, al constante ataque a los medios de producción, incluso la muerte de Chávez en el 2013. Su gran error fue dejar a Maduro, un hombre que carecía de experiencia para semejante rol, que se perpetuó en el gobierno durante trece años. Este combo ha dado como resultado esta experiencia del 3 de enero”.

Yo conocí muy bien Venezuela antes de Chávez y posterior a la revolución y no he visto en seis, siete años cambios notorios. Creo que hubo mucho discurso revolucionario pero poca revolución”, explica Guadi Calvo. En comparación con Cuba, “fue diametralmente opuesto porque el proceso revolucionario cubano tuvo un desarrollo que alcanzó algunos objetivos, pero obviamente las condiciones geográficas, la pobreza de su territorio y ese enemigo constante que ha perseguido a la revolución desde el comienzo, ha impedido su pleno desarrollo, pero que todavía estemos hablando de la revolución cubana es un prodigio de la naturaleza”. En el caso venezolano, “sabemos que cuenta con la reserva mundial de petróleo más grande, una industria absolutamente desarrollada. Creo que más que por acción del enemigo, ésto ha eclosionado por corrupción”, desarrolla Guadi Calvo.

En cuanto a la actualidad cubana, teniendo en cuenta que Venezuela era un aliado de la isla que se encuentra con serios problemas, para Campione, “EE.UU y todos los enemigos de la revolución cubana apuestan a algún tipo de revuelta que pueda afectar la estabilidad interior. También puede haber operaciones de inteligencia e infiltración que busquen el caos y la desestabilización. El poder político, económico y comunicacional estadounidense sabe que la sofocación del proceso revolucionario cubano sería un gran triunfo histórico para ellos. Si perciben como más cercana esa posibilidad no hay duda que operarán en esa dirección”.

 Ego Conquiro, luego existo

Daniel Campione afirma que el ataque perpetrado por EE.UU. “mostró total desprecio por cualquier regla jurídica y toda consideración humanitaria”. El catedrático explica que “la ‘deuda’ que tiene la patria de Bolívar con el imperio tiene que ver con el proceso que ha transcurrido allí en el último cuarto de siglo. No le perdonan el `No al ALCA`, la conformación del ALBA, el haber puesto de nuevo en el tapete la revolución y el socialismo cuando parecían una perspectiva clausurada. Tampoco el propósito de armar una democracia participativa, de dar poder a las comunas, de estructurarse en torno a un partido unificado proclamado socialista. Quieren cobrarle todo eso. Hundirlo bajo tierra mientras se llevan el petróleo”.

No se necesita el diario del lunes para saber cuáles eran las variables. Todo estaba dispuesto en dos líneas, en ambas el gobierno de EE.UU. intervenía, en una por cuenta propia, en otra con la colaboración del régimen. Esta última idea cobra aún más fuerza cuando los militares estadounidenses logran detener al presidente de Venezuela sin problemas en una acción denominada “Operación Resolución Absoluta” que no hace más que resonar aquella “solución final”.

Al respecto, Guadi Calvo afirma que “la inteligencia norteamericana había infiltrado totalmente al ejército. Es así como teniendo 20 mil millones de dólares en armas rusas no se ha disparado un tiro y han logrado ejecutar a la guardia de Maduro, 32 cubanos que son agentes de altísima calidad, ultraentrenados de la escuela de inteligencia cubana que ha impedido en decenas de oportunidades el asesinato de Fidel Castro. En este caso han sido traicionados, evidentemente, desde el mismo poder venezolano. Esto habla del estado de pudrición de esta mal llamada revolución”. Según agrega el analista, “es una extraña transición donde continúan los mismos pero con otro patrón, en lugar de Maduro o el chavismo, Trump. Nada se ha alterado en Venezuela, es muy extraño”.

Para Gonzalo Fiore Viani, abogado, magíster y doctor en Relaciones Internacionales, el gobierno de Venezuela estaba “estable en su inercia autoritaria: sin legitimidad democrática, pero con control territorial y reconocimiento de hecho. El ataque rompe esa ‘estabilidad degradada‘ y abre un escenario mucho más peligroso: no ordena, sino que desinstitucionaliza”. Ante esto, para el Fiore Viani hay un “vacío de poder, faccionalismo interno y una soberanía suspendida bajo tutela externa”.

El objetivo de Trump es administrar el país. Según Fiore Viani el plan es el “control energético, neutralización del chavismo duro y un gobierno funcional que garantice petróleo, migración contenida y alineamiento geopolítico”. Se trata de un “protectorado informal” y no un “cambio de régimen liberal”, afirma el analista. “Por eso arregla con Delcy. No le interesa quien gobierne sino cómo y para quién”, sentencia Fiore Viani.

Para Campione, “ese ‘protectorado’ en materia económica se extiende al plano político, con la exigencia de liberar presos o la imposición de negociaciones para entablar de nuevo relaciones diplomáticas entre ambos países. Todo bajo la amenaza que de no amoldarse a las demandas imperiales podría producirse una segunda ofensiva, más destructiva que la primera”. El politólogo agrega que “Trump ha querido dar una muestra de que puede imponer su superioridad político-militar. Encuentra allí una compensación para la declinación que EE.UU parece experimentar en el campo económico. América Latina es la región elegida para desplegar por completo su predominio y su poder de fuego y excluir a otras potencias de su ámbito”.

Por su parte, Guadi Calvo considera que “Trump se asume a sí mismo como el gran triunfador pero todavía está por demostrarse. Esto ha sido como patear a un borracho en el piso”. Además, Calvo agrega que el mandatario “va a usar a Venezuela como trampolín para avanzar hacia el resto del continente. Esto es un desastre para América Latina”, sentencia. Sin embargo, alerta que si bien “Trump va a sacar músculos frente al mundo, no hay que olvidar que existen una China y una Rusia que miran de igual a igual a los EE.UU.”.

Para quienes aún esperan que la Organización de Naciones Unidas (ONU) haga algo, Gonzalo Fiore Viani afirma que los organismos internacionales “están estructuralmente impotentes. El límite no es jurídico, es político. El derecho internacional funciona entre pares; frente a una potencia que decide violarlo, sólo queda la condena simbólica”. Para él, “el límite real lo ponen otros Estados poderosos como China, Rusia, incluso Brasil, no las instituciones”. Al ser consultado sobre la posibilidad de intervención de esos países en el conflicto, Fiore Viani responde que “ninguno está dispuesto a escalar, si escalan los actores con capacidad real de daño, los límites a la violencia se vuelven difusos. No automáticos, pero sí frágiles”.

La izquierda y el camino a seguir

Al inquirir sobre el rol de la izquierda, Guadi Calvo manifiesta que “quedó en un papel muy incómodo por haber tenido que sostener al gobierno, no generar autocríticas ni reemplazos, por mantenerse cerrada a nuevos aires, por la falta de continuidad de un proyecto realmente revolucionario”.

Por su parte, Campione asegura: “A la izquierda internacional no cabe otra actitud que la firme condena a la agresión y al secuestro resultante. Y la solidaridad con el pueblo y gobierno venezolano. Claro que pueden existir muchas críticas a la situación allá. Lo que es indudable es que la violenta actitud imperialista de EE.UU es por completo intolerable y debe ser denunciada en todos los ámbitos posibles, locales e internacionales. La calle es un espacio indispensable para ello. Por fortuna en Argentina hubo dos movilizaciones inmediatas. Que quede claro que Trump no puede contar con consenso para sus atropellos. Y tampoco con silencio y pasividad como respuesta.”

Campione invita a “preguntarse cómo actuar contra las amenazas de agresión a otros países y territorios, de Colombia a Groenlandia. Acerca de qué puede hacerse para prevenir un empeoramiento de la situación”.

Un gobierno entreguista

El Ejecutivo argentino en manos de Javier Milei no pierde oportunidad para someterse a los designios de Donald Trump. Milei ha respaldado y celebrado lo acontecido en Venezuela. Como lo explica Campione, “el ‘socialismo del siglo XXI’ es uno de los enemigos que ha construido. Un ‘cambio de régimen’ en Venezuela cumpliría una parte de sus sueños”. También alarma sobre “su propósito de convertirse en líder de una especie de liga de presidentes de derecha de toda América Latina” y convoca a que “toda actitud de denuncia y protesta sobre lo ocurrido en Venezuela debe ser también reclamo y movilización contra las políticas del gobierno de Milei”.

Los especialistas atribuyen distintos niveles de debilidad y falencias al gobierno venezolano, pero coinciden en que este país demonizado y acosado por décadas resulta ideal para los manotazos de Donald Trump para detener la caída económica, industrial y financiera que experimenta su país.

¿El imperialismo es la fase superior del capitalismo o un síntoma de su decadencia?