El colectivo de personas con discapacidad se manifestó frente a la sede de ANDIS para exigir su reapertura, luego del cierre que dispuso el gobierno nacional. El próximo miércoles volverán a marchar para que la ex agencia vuelva a funcionar.
Para coronar un año de crueldad inusitada contra las personas con discapacidad, que incluyó el veto presidencial a la ley de emergencia en el sector y su posterior suspensión práctica al ser ratificada por el Congreso, el último día del año el Gobierno de Javier Milei dispuso el cierre de la Agencia Nacional de Discapacidad, sede de los principales escándalos de corrupción que involucran directamente a la Secretaría General de la Presidencia, Karina Milei. Una vez más, el colectivo de personas con discapacidad comenzó un plan de acción con una concentración y una radio abierta fuera de la institución.
A las 17 horas, sobre la angosta calle de Hipólito Yrigoyen en pleno centro porteño, sede de la ANDIS, un grupo de personas comenzaba a reunirse y a preparar el equipo de sonido para la radio abierta. Enfrente, llegaba una camioneta con un conjunto de policías que, además de amedrentar fallidamente con su presencia a los manifestantes, grababan la escena donde se llevaría a cabo la actividad—dato no menor si se tienen en cuenta las recientes reformas por decreto de la Ley de Inteligencia.
Laura Alcaide, participante de la asamblea de Discas en Lucha, dio inicio a la actividad llamando a la restitución de la Agencia y de los 700 trabajadores que, desde comienzo de 2024, fueron despedidos. En este sentido, una de las mujeres despedidas— y que no quiso brindar su nombre para cuidar su trabajo actual que le costó un año conseguir— comenta: “El primer año de gobierno comenzó su vaciamiento y ahora se concreta con la eliminación. Exigimos que la Agencia se mantenga como organismo autárquico y que salga del ámbito del Ministerio de Salud”.
Paralizada hace meses, la exagencia ahora pasará a ser una secretaría dependiente del Ministerio de Salud, bajo la cartera de Mario Lugones. Este traslado es más que un hecho administrativo. Así lo explica Carlos García, licenciado en Letras y que también posee una discapacidad visual y participó de la radio abierta: “La discapacidad es mucho más que un tema de salud. Tiene que ver con remover las barreras de acceso al trabajo, a la educación, a la participación política: a una vida cotidiana más plena”. Y agrega: “Al mandarnos al Ministerio de Salud, nos están quitando esas posibilidades, porque solo nos toman como pacientes, no como sujetos de derecho”.
En este modelo médico-rehabilitador al que hace referencia García, la discapacidad es entendida como un problema individual, haciendo caso omiso a las condiciones sociales y culturales en las que viven las personas, que en nuestro país son aproximadamente el 10% de la población, según el último censo. La concepción social de la discapacidad, además, tiene carácter constitucional mediante la ratificación de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad desde el año 2014.
El Gobierno insiste en que el cierre de la ANDIS se debe a la malversación de fondos a través de pensiones mal dadas y a una estructura supuestamente deficitaria. Hay quienes del otro lado señalan la única evidencia real: la ANDIS fue durante todo el año pasado el foco de atención por los audios difundidos por su extitular, Diego Spagnuolo, que involucran directamente a los Milei en un esquema de coimas y corrupción. La ANDIS puede desaparecer, pero la causa que llevan adelante el fiscal Franco Picardi y el juez Sebastián Casanello, por lo pronto, sigue su curso.
Gran parte de los participantes eran también jubilados, quienes mencionaban la importancia de solidarizar las luchas, y llamaban a la rebelión contra el estigma de debilidad que el Gobierno les impone con su política de ajuste. En este sentido, se decidió convocar a una movilización para el próximo miércoles a las 17 horas en la Plaza del Congreso, donde semanalmente se reúnen los jubilados.
A lo largo de una hora, distintas personas compartieron sus experiencias, reclamos y preocupaciones en la calle, mientras esquivaban el tráfico que el cuerpo policial, imperturbado, no cortaba. Ante la escena desesperante, la comunidad disca se mantenía pulsante. En las palabras de García en su discurso: “La inclusión no es una palabra que se declama, sino que tiene que ser algo en actos. Tenemos que reivindicar las palabras. La libertad es poder decidir cómo queremos vivir, con autonomía y con apoyo”.