La nadadora Circe Galanternik compite en el equipo de natación sudamericano LGBTIQ+ Dogos y milita para que la comunidad trans pueda competir oficialmente.
Circe Galanternik tiene 26 años y desde 2023 compite en el equipo de natación sudamericano LGBTIQ+ Dogos. Además es vicepresidenta de IGLA (sus siglas en inglés International Group of LGBTIQ+ Aquatics) . El objetivo de su militancia es que personas del colectivo, principalmente nadadorxs trans, compitan en igualdad de condiciones, que puedan federarse y participar de competencias de élite o ser parte de la Selección Argentina de Natación. También lucha por abrir la categoría open con un reglamento que no discrimine por géneros.
Galanternik hizo natación toda la vida. Sus padres la llevaron a aprender a nadar desde los cuatro años. “Cuando entré al colegio podía elegir entre hacer natación o educación física y elegí natación. Después terminé el colegio y seguí yendo a la pileta sola. Cuando me empecé a hormonar y me empezaron a salir tetas dejé la pileta un rato hasta que encontré DOGOS”, dijo en diálogo con ANCCOM.
¿Qué es Dogos?
Es un club deportivo LGBTIQ+. Es el primero de Latinoamérica y el primero de Argentina. Ya tiene más de 20 años. Yo estoy en natación que es un poco más nuevo. Básicamente somos personas de la diversidad que nos juntamos a hacer deporte.
¿Cuándo entraste al club?
Hace dos años, en 2023. Un amigo me contó que existía el lugar y me hizo entrar. Nosotros nos manejamos alquilando piletas en distintos espacios o clubes. Como los pibes que se juntan a jugar a la pelota y alquilan una cancha. La diferencia es que nosotros tenemos una estructura mucho más grande. También hay torneos amateurs organizados entre las organizaciones. Tiene un funcionamiento muy de militancia la forma en la que se estructura el club. Es todo hecho a pulmón, nadie cobra un peso de esto, y de repente, los sábados somos 50 personas nadando. Por eso digo que nos manejamos como una militancia, movemos un montón de gente y lo tenemos que manejar y se hace todo gratis. Por eso también necesitamos mucha visibilidad mediática con todo lo que estamos haciendo. Más que nada con el seleccionado y la categoría open.
¿Qué es el seleccionado?
La selección es un proyecto que organizamos entre las distintas organizaciones de la diversidad deportiva para, en la ocasión del IGLA (International Group of LGBTQIA+ Aquatics), que es un torneo internacional de natación amateur de la diversidad, para que vayamos como un equipo único representando una suerte de seleccionado. En estos torneos uno se anota como club o como asociación. Pero esta vez decidimos hacer una selección e ir en una suerte de equipo nacional que represente al país. Es un logro. Juntamos deportistas que, no sé si se pueden considerar de élite, pero que podrían competir profesionalmente. Llevamos cerca de 10 personas trans, siendo el equipo con más personas trans de todo el torneo en el mundo. Este año el IGLA se hizo en junio en Washington DC. Cuando el torneo IGLA se hizo acá, en Argentina, en noviembre del año pasado, fue la misma situación. Por ejemplo, los estadounidenses compiten como equipos, no compiten como seleccionado. Nosotros somos los que decidimos ir a competir como seleccionado. Como si fuéramos Los Pumas o Las Leonas. Armar un equipo que nos represente nacionalmente. Llevamos gente de todo el país: de Rosario, de La Plata, de Mar del Plata. Sé que decir de todo el país es medio raro porque estoy nombrando las ciudades más pobladas del país, pero porque también es algo más chico comparativamente. Igualmente hay organizaciones en todo el país, y justamente un poco nuestro problema es la falta de comunicación y que se conozca que existen.
¿Qué es la categoría open?
En este torneo aprovechamos a dar a conocer la categoría open. Nuestro objetivo es que la categoría open sea formalizada. Pasa que para competir en estos torneos como adulto, de forma profesional, uno tiene que estar federado. Y nuestro problema también es que las personas trans no nos podemos federar. No está permitido. Para federarse te hacen un recuento de hormonas que implicaría que ninguna persona trans prácticamente pueda competir, salvo que te hayas empezado a hormonar desde muy chica. Encima, también, se quiere empezar a hacer testeos de cromosomas, lo que nos dejaría completamente fuera de cualquier posibilidad de crecer deportivamente. Estaríamos confinados a ser amateurs para siempre, sin importar que practiquemos el deporte desde chicas y que tengamos las habilidades para competir. Estamos tratando de impulsar que acepten la categoría open a nivel nacional y que todos puedan competir sin importar su género con un reglamento distinto. Que tenga su propia forma de dividir las categorías. Hoy en día las categorías se dividen en hombre y mujer en bloques de edad. Entonces siempre competís con personas de tu género en una franja etaria. Y eso determina tu posición. En este caso, eliminaríamos las variables de género y edad a favor de un sistema hecho en base a tiempos, en los que la gente competiría con gente que esté a su nivel.
¿Por qué exigen un recuento de hormonas para federarse?
Todos los deportes en general suelen tener ese tipo de reglas solo que no todos lo implementan. Por ejemplo, la FIFA no tiene problemas con eso. En la primera división, en la liga femenina hay una jugadora trans: Mara Gómez. Ella jugaba para estudiantes y no tuvo ningún problema. Era una profesional que jugaba en primera. En el fútbol no suceden esas cosas. A la FIFA no le importa, pero a World Aquatics sí. Son cuestiones políticas. Antes había cierta ventana para competir que era llegar a cierto nivel de hormonas y a cierto nivel de desarrollo relacionado a la terapia de reemplazo hormonal. Pero en esos casos igualmente solo podían entrar los que se empezaron a hormonar desde muy chicxs, desde antes de la pubertad.
¿Todo esto no entra en conflicto con los derechos por la diversidad y la Ley de Identidad de Género?
Sí, sobre todo en Argentina. A nivel mundial no existe legislación. La mayor parte de los países no tienen legislaciones como nosotros que tenemos una ley federal y la Ley de Identidad de Género que justamente es lo que a nosotrxs, como militantes, nos sirve de argumento. Podemos decir: “Nos están dejando afuera y podemos reclamar a un ente nacional”. Pero el problema de la militancia es ese. Capaz el ente nacional nos lo permite y podemos tener una categoría open. Pero si la Argentina permitiese la federación de personas trans y llevasen nadadores trans a los Juegos Olímpicos, la Argentina quedaría descalificada. Por eso pensamos en una categoría open, que se pueda jugar a nivel nacional. No estamos pidiendo que cambie el mundo, pero al menos acá se podría hacer.
¿Cómo fue la experiencia en el Torneo IGLA en Washington?
Fuimos a competir como seleccionado nacional a este torneo que tiene una relevancia internacional muy fuerte. Existe hace unos 30 años, y se hace anualmente. También fuimos a representar a la Argentina en términos de organización porque logramos conseguir la vicepresidencia y la presidencia en el Salón del Torneo. Key Castillo. Otro chico de DOGOS es el presidente de IGLA y yo soy la vicepresidenta. Así que fuimos a representar a los mejores nadadores de la diversidad en el exterior y, un poco, a hacer historia. Es la primera vez que se arma un equipo a nivel nacional con gente de todas las identidades, y tratando de también representar a la diversidad que por algún u otro motivo no está en la pileta. Sentar un precedente para que en Argentina y en el resto del mundo vean que hay nadadorxs trans que quieren competir en un nivel profesional y competitivo. Que podemos competir bien, que podemos marcar cualquier tipo de récord y que no hay diferencia biológica, que es un mito.
¿Cómo es tu vida más allá de la pileta?
En este momento de mi vida lo que más me interesa es crecer, de alguna forma, como referente para poder llenar un vacío que noto en la dirigencia política, en general, de diversidad. Tampoco es que creo que soy la elegida ni nada por el estilo, pero sí me pasa a mí, personalmente, que no veo referentas trans como sí las tuvimos en otro momento. Me interesa mucho poder militar en la diversidad y crecer en eso. También para dar una pelea un poco más intelectual.
¿Cómo las atraviesa la cuestión de clase?
En este país, como en todos los países, siempre la transexualidad o lo trans está asociado a la pobreza. A estar en la calle. Recién hablaba con una amiga trans, que está empezando a transicionar y le decía que “nosotras tenemos que ser conscientes que somos travas de clase media, somos chetas que tenemos acceso a la universidad y en ese sentido podemos hacer un aporte desde lo que tenemos.” Porque yo siento que no me da la cara para ir a representar a las travas que pisan la calle. Porque yo nunca lo viví y ellas se tienen que representar a sí mismas. Me molesta mucho que siempre les referentes, la militancia, la gente que hace contenido para Instagram y redes sociales, que es trans, hace su aporte muy desde lo autorreferencial. Me gustaría que podamos también mostrar que somos personas valiosas para la sociedad, que producimos valor, y que podemos hablar de todo. Para salir del estigma también. Para que no sea siempre “ay la pobre trava, que es pobre, que la familia no la quiere.” Y en esa línea militar en el deporte, para mí es una revancha.