Por Ailen Argañin
Fotografía: Gentileza Sarah Speck

En el marco de la publicación del libro «En las sombras de la tradición», Sarah Speck Directora Adjunta del Instituto de Investigación Social de Frankfurt analiza el poder y las lógicas de las extremas derechas internacionales. Cuáles son los debates que deben dar la sociedad, las ciencias sociales y los feminismos.

La editorial argentina Eterna Cadencia publicó la traducción En las sombras de la tradición. Una historia de la Escuela de Frankfurt en perspectiva feminista, un libro que en el marco del centenario del Instituto de Investigación Social de Frankfurt (ISF) busca romper con la historiografía androcéntrica que ignora los aportes hechos por mujeres a la Teoría Crítica. Además, como explica la argentina Verónica Gago en el prólogo, el libro también propone desmitificar la idea del genio creador individual y recuperar las redes colaborativas de la producción del conocimiento.

El manuscrito fue producido por 11 académicas orquestadas por la vicedirectora del instituto, la Doctora en Sociología especializada en estudios de mujeres y género, Sarah Speck. En entrevista con ANCCOM desde el invierno alemán, Speck explica que la publicación del libro cobra otro significado en el actual contexto político: “Recapitular la línea de pensamiento teórico de la Teoría Crítica es importante para entender la actualidad, los autoritarismos, los fascismos y la disponibilidad de la gente por votar a las derechas. Pero también, hacer una lectura feminista de la Escuela de Frankfurt en sí misma, se vuelve un acto político porque sabemos que las políticas de género son centro de ataque de las derechas”.

Sobre la avanzada de estos proyectos políticos, Speck analiza que “en Europa aún la situación no está tan clara como en Argentina donde el autoritarismo está delante de la puerta. Aquí estamos todavía en el proceso democrático de luchar y hacerles frente, pero en general, a nivel internacional se está viviendo una fuerte crisis de poder que nos sitúa en un escenario muy complicado. Sí han aparecido varias oposiciones o movimientos frentistas, por ejemplo, el año pasado que visité Argentina, quedé impresionada por las movilizaciones que realizan en las calles. Pero reitero que la situación es complicada porque las nuevas derechas no solo tienen conexiones internacionales fuertes, sino que también son muy innovadoras y presentan proyectos atractivos para gran parte de la sociedad. Desde las ciencias sociales y las militancias debemos pensar y trabajar sobre preguntas estratégicas, ¿cuáles son las ofertas que podemos construir desde otras miradas? Hacer un verdadero trabajo afectivo para presentar otras utopías realistas de formas de sociedad y de relaciones humanas”.

Para la socióloga los proyectos políticos de derecha actuales no se pueden pensar separados de las crisis económicas, como la deuda externa “que es tan significativa para Argentina. Las extremas derechas muestran el neoliberalismo como una oferta ante la crisis económica y proponen una agenda radicalizada y brutal que destruye y precariza toda la esfera de la reproducción social. Y al hacerlo trabajando sobre la política del miedo y los afectos, inquietudes como pagar el alquiler y acceder a una vivienda se vuelven fundamentales. Creo que es justamente sobre esas contradicciones que sufren las personas, que se generan entre la economía y la sociedad, que los movimientos feministas entendieron es el espacio correcto donde actuar y unir las luchas disidentes, de los pueblos originarios, ecológicas y otras relegadas”.

El fenómeno de las Trade Wife (la tendencia en las redes sociales de valorar la imagen de las esposas tradicionales) le sirve para la ejemplificación: “En el neoliberalismo existen diferentes aspectos de la feminidad que deben ser realzados y revalorizados. Hoy día las mujeres se enfrentan a una vida cotidiana con constantes situaciones de contradicción y las Trade Wife aparecen como una solución fácil y rápida para salir de ella. Presentan el estilo de vida tradicional como si fuera una opción simple y favorecedora, aunque bien sabemos que en realidad vuelve a colocarlas en una posición de impotencia. Los feminismos y las militancias debemos entender y trabajar sobre la situación complicada en la que están todos los sujetos, por qué se sienten atraídos por los proyectos que ofrecen las derechas y solo entonces podremos presentar otras propuestas que sean efectivas”.

 

Reescribir cien años de historia

Las principales dificultades que surgieron al investigar cuáles fueron las mujeres invisibilizadas en la sombra del instituto consistieron en dónde rastrear lo oculto. “¿Dónde buscás a personas marginalizadas para luego seguir su camino académico y rescatar la importancia de su trabajo teórico? Las cartas y los relatos resultaron fundamentales, así como otros materiales que no circularon ni se publicaron de manera institucional. Me resulta asombroso que en cien años de trayectoria de una corriente de pensamiento tan prestigiosa como lo es la Escuela de Frankfurt seamos las primeras en hacer el esfuerzo de narrar la historia feminista del Instituto”, señala Speck.

Varios de los objetos de estudio actuales del ISF fueron planteados por mujeres ya en los inicios del siglo XX e institucionalizados en la década de 1970, mientras que muchas de ellas, que aportaron a la construcción de esta corriente de pensamiento, quedaron relegadas al rol de asistentes, secretarias o pareja.

Entre los temas privilegiados de estudio están el trabajo y la reproducción, siendo las primeras que distinguieron entre trabajo asalariado del trabajo doméstico, marcando la diferencia de cargas que conllevan. Además, algunas de ellas también se avocaron a estudiar la autoridad y el autoritarismo en épocas de exilio y persecución nazi. Speck señala la necesidad de reactualizar la Teoría Crítica, incluyendo las voces femeninas que ignoró hasta el momento, para poder estudiar estos nuevos autoritarismos del siglo XXI, por ejemplo, a partir de los planteos hechos por Else Frenkel Brunswick, que puso en perspectiva de género el autoritarismo. La autora muestra la intersección del antisemitismo y el racismo con la misoginia, lo homofobia y el nacionalismo, reconoce una tendencia a la actitud autoritaria en sujetos intolerantes a la ambigüedad y las diferencias que no se encasillen en los binarismos absolutos socialmente aceptados.

Así también, la inagotabilidad de un objeto de estudio como el trabajo le permite a Speck analizar el actual capitalismo de plataformas: “A pesar de la modernización se siguen viendo las líneas de la diferencia. Tenemos un tipo de economía que se carga principalmente sobre personas ya marginalizadas, pero esta todo a punto de implosionar porque es una situación de crisis total donde se unen la precarización y el alza de los costos de vida. Por eso, la Teoría Crítica debe trabajar sobre el entendimiento de las nuevas dinámicas económicas desde una perspectiva feminista, desde una mirada más abierta a la economía que haga visible los labores no pagos e invisibilizados. Hoy día muchos de estos son pagos al ser realizados fuera de la propia casa, pero se mantienen muy precarizados y feminizados o, como ocurre sobre todo en Europa y Estados Unidos, se delegan a los migrantes”.

Editar En las sombras de la tradición sirve también para poner de manifiesto una vez más la situación de la ciencia, la educación y la academia. Lo que ocurre en Argentina no es un caso aislado e incluso un Instituto tan prestigioso como el ISF también debe anteponerse al desfinanciamiento: “No estamos exentos de esa lucha para poder seguir produciendo conocimiento crítico ­—señala Speck— la derecha entiende muy bien también y lleva a cabo una batalla o lucha cultural, por eso en todo el mundo vemos el ataque a la ciencia, la educación y la academia. En Europa, de momento, está más dirigido a las ciencias sociales en particular”.

“Si bien la situación es totalmente diferente a la de hace cien años, porque muchísimas mujeres y disidencias ingresamos a la academia e incluso ocupamos cargos jerárquicos importantes, sabemos que en los momentos de crisis el campo del género y la sexualidad siempre será un espacio de lucha y disputas. Desde estas latitudes hemos aprendido muchísimo de los feminismos de América Latina que mostraron la fuerza de la militancia. Que se hicieron un lugar en diferentes ámbitos de la sociedad y de la academia y si bien estamos muy establecidos y las luchas fueron muy exitosas, sabemos que no podremos nunca quedarnos quietas y dormir tranquilas, seguras luego de haber ganado territorio que nos pertenece”, señala la autora como conclusión sobre el presente.