Por Agostina Caravallo Muraca
Fotografía: Vanina Alarcón y Pamela Durán

Convocados por la CGT y las dos CTA, una multitud marchó a Plaza de Mayo para defender los derechos laborales. El gobierno debió postergar el debate parlamentario de su proyecto de ley para febrero. Los sindicalistas Hugo Yasky y Daniel Yofra analizan la jornada en diálogo con ANCCOM.

La iniciativa del oficialismo para “modernizar” las relaciones laborales, tuvo su rechazo masivo ayer, cuando una multitud se congregó en Plaza de Mayo para rechazar una reforma laboral, que en palabras de los referentes sindicales va en contra de los derechos de las y los trabajadores.

La Confederación General del Trabajo (CGT) encabezó la movilización junto con distintas organizaciones sociales y políticas. Las organizaciones buscan incidir en el debate sobre la iniciativa, ya que el proyecto afecta la organización sindical de los trabajadores con restricciones como la limitación de la huelga con el mantenimiento de “servicios esenciales” lo que iría en  detrimento de este instrumento de lucha.

Hugo Yasky, diputado de la Nación por Unión por la Patria y secretario general de la CTA, en diálogo con Anccom, analizó la convocatoria: “Fue una marcha multitudinaria que demostró que el movimiento sindical en la Argentina sigue teniendo capacidad de respuesta, que hay conciencia de la gravedad del que entraña la reforma laboral del gobierno para destruir al movimiento sindical y además que tenemos una fuerza que se expresa en todo el territorio del país, como lo demostraron la cantidad de actos que se fueron desarrollando a lo largo de la jornada”.

Los principales cambios que se proponen reforma oficialista son: permitir que los salarios sean abonados en monedas extranjeras; indemnizaciones bajas y en cuotas; la creación de un Fondo de Asistencia Laboral donde los empleadores podrán aportar un 3% del salario que le corresponde a los trabajadores como un reaseguro para el pago de indemnizaciones; vacaciones fraccionadas; “banco de horas” donde se acumularían las extras trabajadas por como un saldo a favor que sería compensado con días libres o reducción de la jornada del trabajo; se establece que las asambleas de sindicatos deben contar con autorización del empleador y el trabajador no cobra durante ese periodo; y un incentivo para que aumente la contratación de trabajadores en blanco con un descuento en el pago de las contribuciones patronales durante 4 años, son algunas de las modificaciones bajo el nombre de modernización.

Sobre la reforma Yasky advirtió: “es una reforma pro patronal, con los mecanismos para abaratar los despidos, la constitución de fondo para los despidos que le termina resultando gratis al empresario y se costee el mismo con los recursos de ANSES, además de la discusión de salarios empresa por empresa, persona por persona. lo que ellos denominan `salario dinámico´. en la misma reforma se hace negocios con los sectores amigos del gobierno, se hacen concesiones al sector financiero, por ejemplo, con los sueldos en billeteras virtuales”.

Por su parte, Daniel Yofra titular de la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines (FTCIODyARA), sindicato que había convocado a una huelga nacional aceitera, para el día de la movilización, hizo su análisis sobre la jornada: “creo que fue una marcha muy buena, a pesar que no se hizo una huelga para que todos los trabajadores se puedan movilizar. Tampoco hubo una convocatoria al interior del país para que vayan a marchar con nosotros. Nosotros tenemos claro que cuando se trate la ley vamos a ir a huelga, como ya lo venimos haciendo hace tiempo”.

En un sentido similar, Yasky destacó que, frente a la movilización, el gobierno puso freno hasta el mes de febrero; sin embargo, advierte: “hay que continuar en estado de alerta y movilización”. Además, sumó: “cuando esta reforma se discuta en la Cámara de Diputados accionamos desde afuera con la movilización, desde adentro con las reuniones que tenemos que hacer con representantes de los distintos bloques para tratar de encontrar eco en la mirada crítica que tenemos desde el movimiento sindical”.

Yofra también cuestionó al gobierno: “El destino de los trabajadores va a depender de la fuerza que puedan implementar en cada empresa o lugar de trabajo, quieren sacarle la defensa que hoy tiene la clase trabajadora, si quisieran mejorarles la vida a los trabajadores habría que democratizar el sindicalismo, por lo menos las elecciones.  Y si quieren mejorar las empresas, podrían cerrar las importaciones que han cerrado 20.000 pymes, hay muchas cosas que se pueden hacer para mejorarle la vida a el trabajador e incluso a los empresarios, pero no a costa de la precarización”. En el mismo sentido, el secretario general de la CTA reflexionó: “La consecuencia va a ser más trabajo en negro, más despidos, precarización del empleo”.

La iniciativa de reforma ha quedado en suspenso hasta febrero, mes en el que se retomará el debate. Este proceso incluye las instancias de edición de la propuesta vigente, así como la posterior aprobación de la reforma. Las organizaciones sindicales se mantienen expectantes de lo que acontezca en el segundo mes del 2026, que será crucial para la defensa de los derechos de los trabajadores.