Por Joaquín Arias y Santiago Méndez
Fotografía: Afa.com.ar

La Selección jugará en el Grupo J contra Jordania, Argelia y Austria, a quienes nunca enfrentó en una copa del mundo. ¿Cómo son esos países cultural y furbolísticamente?

Mientras los ojos del fútbol argentino están puestos en la guerra política entre el presidente de la AFA Claudio “Chiqui” Tapia y el Gobierno nacional, por la causa de supuesto lavado de dinero de la empresa Sur Finanzas, todavía dura la repercusión del sorteo de la fase de grupos del Mundial –realizado el pasado 5 de diciembre en Washington–, que determinó que la Selección Argentina integrará el Grupo J, con una particularidad que no ocurría desde Francia 98: nunca jugó contra ninguno de sus tres rivales en una copa del mundo. Argelia, Austria y Jordania serán los primeros contrincantes en el camino en busca de la cuarta estrella.

Un tango en Jordania

Jordania es el país que más llama la atención. Se trata de una de las cuatro debutantes en el próximo mundial. Es un territorio de mayoría musulmana, donde están algunas de las ciudades más antiguas de la civilización, como su capital, Amán. Allí vive Alexis Ramírez, bailarín y profesor de tango, que llegó al país en 2019, se quedó debido a las restricciones por la pandemia y finalmente terminó casándose con una jordana y formando una familia. La comunidad de argentinos en Jordania es minúscula, entre 40 y 50 personas. “La mayoría son gente que viene por trabajo y se quedan un máximo de cinco años. Por eso la comunidad se va renovando bastante seguido”, explica Ramírez, en comunicación con ANCCOM.

Para él, es un lugar “muy seguro en cuestiones externas o internas”, pese a estar ubicado en el centro de una zona conflictiva alrededor de Irak, Israel, Palestina, Líbano y Siria. “Los jordanos son muy apasionados e impredecibles, pero también muy cálidos y respetuosos con el extranjero. Eso fue lo que más me atrajo y lo que me invitó a quedarme”, añade Ramírez, quien admite que al inicio le costó adaptarse a la brecha social entre hombres y mujeres que se impone culturalmente: “Como profesor de tango a veces no se entiende el rol de la mujer en el baile. Vamos a una disco y el hombre está por un lado y la mujer está por el otro, no hay mucha mezcla de géneros, lo que hace un poco complicado el trabajo. El tango es un avance y la gente al principio se resiste. Lo que más les cuesta es no juzgar cuando dos personas de sexo opuesto se encuentran en una pista y bailan. Luego lo terminan entendiendo como mera diversión”.

Ramírez subraya las restricciones a las mujeres en diversos ámbitos de reunión social, sobre todo los relacionados con el fútbol: “No está bien visto que una mujer vaya sola a la cancha, tiene que estar acompañada de su esposo o de algún familiar”. En el caso de los bares, la situación es más restrictiva aún. Son los espacios más comunes para ver encuentros de la Selección nacional. Decenas de hombres se reúnen a tomar café y fumar narguile, también conocido como shisha o hookah, un dispositivo para fumar tabaco típico de la región. Allí solo ellos pueden estar y fueron epicentro de los festejos cuando Jordania clasificó al mundial, aún antes de que se trasladara a las calles. “La Selección fue un gran aglutinante en la sociedad. No importaba si eran musulmanes, cristianos, si tenían plata, si eran de clase alta, media o baja. Estaban todos en la calle, estaban todos celebrando”, destaca.

A diferencia de otras selecciones debutantes, que cuentan con jugadores reconocidos, el plantel y el fútbol de Jordania siguen siendo un enigma para el gran público. Aseguraron su clasificación luego de terminar segundos en el grupo B de Asia. Su principal figura y capitán es Mousa Al-Tamari –apodado el «Messi jordano»–, extremo derecho de 28 años que milita en el Rennes de la Ligue 1 de Francia. Fue una de las figuras de la final de la Copa Asiática del 2023, donde Jordania llegó a la final por primera vez en su historia, cayendo derrotada contra Qatar por 3-1. El resto de los jugadores se desempeña en la liga local o en otras del continente asiático, pero los jordanos son fanáticos del fútbol europeo. Ramírez recuerda que cuando llegó pensó “que no había fútbol local”. “En Argentina, incluso si estás en una provincia, ves camisetas o pintadas en la pared. Acá hay una actividad profesional, pero le prestan más atención al equipo de fútbol nacional que a la liga. Y después están muy interesados en las ligas europeas, como la española o la inglesa. Y cuando uno les dice que es de Argentina, la segunda pregunta obligatoria es ‘Barcelona o Real Madrid’, porque siempre está la rosca de Messi o Ronaldo”.

Jordania y Argentina se verán las caras el 27 de junio en Dallas, en el partido que marcará el cierre de la fase de grupos para ambos. Para los jordanos, se trata del encuentro que más expectativa les genera. La atención mediática y social está puesta en cómo los argentinos percibimos a su fútbol. “Los medios locales están reproduciendo constantemente fragmentos de periodistas argentinos hablando sobre la Selección. Hay un pensamiento generalizado de que si los argentinos les están prestando atención, tan malos no son”, afirma Ramírez, que también resalta que el partido de Qatar 2022 ante Arabia Saudita, en el que Argentina cayó sorpresivamente, les da cierta esperanza: “Piensan que hay una chance de un batacazo, aunque también bajan a tierra y admiten que lo que más desean es meter un gol, aunque después les hagan diez”. En tono humorístico, Ramírez agrega: «La familia de mi mujer me dice que si vamos a mirar juntos el partido y grito los goles, me van a tener que echar del país”.

Zidane en Argelia

Argelia será el primer rival de Argentina en fase de grupos, el 16 de junio en Kansas City. Se trata del país más grande de África en cuanto a territorio. La ONU ha alertado sobre el alto nivel de represión estatal que padece su población. El 28 de abril de 2024, el presidente Abdelmadjid Tebboune reglamentó una reforma del Código Penal más punitivista y que facilita la criminalización de la protesta. Opositores y activistas han sufrido y denunciado arrestos arbitrarios, detenciones injustificadas y procesos judiciales por motivos políticos. En materia futbolística, vuelven a participar en una copa del mundo después de 12 años. Fueron el primer país africano en derrotar a una selección europea, cuando sorprendieron a Alemania en 1982. Son dirigidos por el técnico bosnio Vladimir Petkovic y capitaneados por Riyad Mahrez, extremo de 34 años que juega en el Al-Ahli de Arabia Saudita, pero tuvo paso importante por la Premier Ligue inglesa: con el Leicester City fue campeón de la temporada 2015-2016 y con el Manchester City ganó 10 títulos. Sus otras figuras son Youcef Atal, lateral derecho de 29 años que juega en el Al-Sadd de Qatar, e Ismaël Bennacer, mediocampista de 28 años que juega en el Dinamo Zagreb de Croacia.​

Recientemente, la selección recibió una gran noticia al contar con un nuevo portero entre sus filas: Luca Zidane, el hijo de Zinedine Zidane, histórico francés campeón del mundo en 1998 e hijo de argelinos. El arquero de 27 años pasó por la sub 15 y sub 17 de la selección francesa, pero obtuvo la ciudadanía argelina y fue autorizado por la FIFA a formar parte de ella en septiembre de este año.

El milagro austríaco en Argentina

El otro rival de Argentina será Austria, un país europeo con una larga tradición de estabilidad política y social, marcado por su histórica neutralidad militar (no pertenece a la OTAN), donde el estado de bienestar es una realidad: la educación pública es obligatoria hasta los 15 años, el sistema de salud es de excelencia y la calidad de vida ubica al país entre las naciones mejor posicionadas del mundo.

Los austriacos jugarán su primer mundial en el siglo XXI. Su técnico es el alemán Ralf Rangnick, conocido como el “padre del fútbol alemán moderno” por su trabajo en clubes como Hoffenheim y Leipzig, con los que ascendió varias veces. Su capitán es el defensor de 33 años del Real Madrid David Alaba, y también cuenta con jugadores como Marko Arnautovic, delantero del Estrella Roja que jugó en clubes como el Inter de Milán o el West Ham inglés, o Marcel Sabitzer, mediocampista del Borussia Dortmund alemán. Argentina trae buenos recuerdos a los austríacos, ya que en el Mundial 78 consumaron lo que llaman el “milagro de Córdoba”, porque en esa sede derrotaron, por única vez en su historia, a Alemania (Federal).

Jordania, Argelia y Austria representan culturas, historias y formas de vivir el deporte profundamente distintas, pero unidas por la expectativa de medirse con el campeón del mundo por primera vez. Argentina parte como la clara favorita, pero en un fútbol que siempre tiene un margen de sorpresas –“dinámica de lo imprensado”, lo bautizó el periodista Dante Panzeri–, lo único seguro es que los tres rivales esperan sus cotejos contra la albiceleste con la ilusión y el desafío de dar la sorpresa.