Por Eva Coronel Gorojod
Fotografía: Sofía Barrios

El editor en jefe de la mítica revista de cine francesa Cahiers du Cinéma, Marcos Uzal, asistió a la 37° edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. En un contexto que exige pensar nuevas formas de comprender tanto los procesos creativos de las películas como la distribución de las mismas, reflexionó con ANCCOM acerca de su trayectoria, la historia de la revista y la evolución del cine.

¿Cuándo comenzaste a interesarte por el cine?

Te das cuenta que eres cinéfilo cuando ya empiezas a ver películas solo y no solo con el grupo de amigos; cuando ves cosas que los amigos no ven o te encanta volver a ver las películas. En la adolescencia empecé a comprar revistas, leer la crítica del cine y a hacer peliculitas en súper 8mm. Para mí, parte de la cinefilia es hacer películas, pero también leer a la crítica o libros de historia del cine. Tiempo después me fui a la universidad en París y me inscribí para realizar películas, pero me interesó más la teoría que la práctica y empecé a escribir. De la cinefilia me pase a la escritura de manera muy lógica.

¿Cuál es la historia de la revista Cahiers du Cinema?

La revista se creó en el ‘51 y marcó el hecho de que la crítica tenga influencia en la producción. Siempre ha estado para acompañar la manera en la que el cine evoluciona y, a veces, de manera muy activa. Por eso, muchos de los críticos de la revista fueron cineastas. Además hay muchas teorías inventadas como la teoría de los autores que considera que las películas más novedosas son cuando el autor es el director, quien piensa la puesta en escena. En la época no era evidente que los autores de la película fueran los directores, se pensaba que eran los guionistas, pero mucho más que el guión o el tema, es la forma que piensa el director lo propio del cine. Así se defendió a alguien como Alfred Hitchcock, quien estaba un poco despreciado porque se consideraba que sus películas tenían temas no muy serios.Cahiers consideró a Hitchcock como un gran inventor de formas y en esas formas pasa una visión del mundo mucho más fuerte que en una temática… Hoy todo el mundo piensa que el autor de una película es quién la dirige.

¿Cuáles eran las diferencias con otras revistas de la época?

Las otras revistas defendían las películas por los temas políticos y sociales, pero desde Cahiers se entendía que no solo hay que hacer películas políticas, sino también hay que hacer políticamente películas. Es decir, la forma de dirigir ya es algo político porque es una mirada sobre el mundo. Si filmas a personajes que son víctimas de la sociedad, la manera que tengas de mostrarla es más importante que las intenciones. Puedes tener muy buenas intenciones y tratar mal a los personajes por la manera que la filmarlas. Por eso, hay películas con muy buenas intenciones políticas pero que no encontraron una forma.

¿Cuál es la relación que se da entre la crítica y el cine en Cahiers du Cinema?

Siempre se dio que muchos de los críticos de la revista también dirigían. Jean-LucGodard fue uno de ellos y mencionaba que los críticos que después dirigían, ya estaban haciendo cine antes. Escribir crítica no es solamente comentar algo que está hecho, sino opinar, tener una visión del cine o acompañar un gesto..,ya hay algo que tiene que ver con la práctica. Al ser una revista ligada a tener en cuenta las formas de las películas, Cahiers siempre le dio importancia al gesto creativo. Por eso inauguró las largas entrevistas con los cineastas con una gran atención en el acto de creación, no solo considerar a la película como un producto terminado. Ahora también hacemos reportajes a técnicos que han trabajado en varias películas porque nos importa la técnica también como parte de la creación.

La actualidad del cine ha cambiado y eso lleva a pensar nuevas formas de distribución, ¿cómo piensan esas modificaciones?

Cuando entré en la revista fui forzado a interesarme en la difusión porque estábamos en pandemia. Si bien muchas revistas decidieron inventar algo, nosotros nos situamos en la actualidad y tratamos de pensar cuál era. Había sitios de internet donde se podían encontrar muchas películas piratas y nos reprochaban que hacíamos elogio de la piratería, pero era una manera de decir que para muchos cinéfilos jóvenes, las películas circulaban así.

La actualidad del cine ha cambiado, las películas circulan de cien maneras diferentes y se crean nuevas cinefilias. Ahora que volvimos a tiempos más normales, es importante pensar qué hace la nueva actualidad que durante años era evidente que se daba con los estrenos en las salas de cine, pero ahora está en DVDs, festivales, libros de cine, plataformas como Netflix o MUBI. Esa parte de todo el cine que se puede ver fuera de las salas y tratamos de hablar, esperando que el público pueda verlo.

¿Cuáles son los desafíos que presentan esas modificaciones?

La gran cuestión es que el público más joven ha construido su cinefilia fuera de las salas y el culto que había hacia ellas ya no es tan evidente. Yo creo que no es lo mismo ver una película en las salas que en el ordenador, ya que se trata de un espacio donde se puede vivir colectivamente una experiencia de cine. Si bien no sé cómo va a evolucionar, creo que lo que está en peligro es el cine del medio que cuenta con una producción clásica, subvencionada, y no encuentra espacios de socialización. De este modo, el cine se va a radicalizar, una parte más blockbuster y otra underground, autoproducida.
Nosotros tenemos que continuar con lo que hacemos y afirmar que el cine es un arte, las cifras de entradas no son un criterio. Lo que hace la actualidad del cine y de una película es la evolución del cine como arte. En la crítica, de manera general, está desapareciendo un poco lo que era una evidencia y hay una tendencia a querer defender el cine como industria.

¿Cuál es la importancia de los festivales y el cine?

Me parece un poco deprimente cuando los festivales son para profesionales, acá hay un público y es importante que puedan ver al cine como algo festivo. Hablar de las películas después de haberlas visto es parte de las mismas, y es un lugar que tiene la crítica para generar ganas de discutir y pensar.

El cine nos habla del mundo donde estamos y por eso sirve hablar de él, establece todo el tiempo relaciones con el exterior y la intimidad. Cada vez que vuelves a ver una película después de dos o tres años, la película te da noticias de ti porque has cambiado porque no son obras de arte terminadas en mármol. En el cine hay algo más vivo y que lo vuelve frágil porque se revuelven cosas que fueron olvidadas: A veces ves películas que eran muy adoradas en una época y ahora ya no son tan buenas, pero puede que en cien años haya gente que las vea geniales. Esa parte tan viva del cine es lo que lo hace singular.