Por Axel Schwarzfeld
Fotografía: Camila Meconi y Candela Bandoni

El campeón metropolitano de la empresa Catch Argentino, J-Master, reflexiona sobre el presente de este deporte-espectáculo a nivel local. El espejo de México y Estados Unidos.

Son las 20.30. No hay luces en la sede del Club Atlético All Boys, en el barrio porteño de Floresta. Tampoco ruidos. Sólo puede oírse la brisa del viento que anuncia el posible desencadenamiento de la lluvia. Sin embargo, al subir las escaleras contiguas a la entrada ubicada en Chivilcoy 1950, hay un pasillo oscuro que desemboca en una gran e iluminada sala con pisos de goma eva y varios sacos de boxeo. Allí están diez personas que ejercitan sus cuellos y practican sus técnicas de lucha al ritmo de canciones de Slipknot y Stratovarius que suenan a todo volumen. En ese momento, un joven de 19 años llamado Jeremías Ríos llega al lugar luego de una sesión de fotos, se pone su camiseta de entrenamiento para transformarse en J-Master y se incorpora a la clase.

¿Desde hace cuánto entrenás?

Sigo siendo un pibe nuevo en la lucha porque entreno desde hace dos años, pero tuve la suerte de que se me dieron bastante bien las cosas y hoy soy campeón y tengo apariciones en Catch Argentino y Legión Nueva Era.

¿Por qué decidiste dedicarte a este deporte?

Cuando decidí que quería hacer esto fue mirando una pelea de Rey Mysterio. Como era muy chico, mis padres pensaron que me iba a olvidar, pero pasaron los años y empecé a entrenar. Por suerte me apoyan, más que nada con el lado financiero, porque no trabajo. Me dan una mano con eso y siempre están presentes en todos los shows. Son una gran ayuda para mí.

¿Cómo es el entrenamiento de un luchador?

Cada uno tiene un camino distinto, más que nada acá en Argentina que cuesta mucho encontrar una escuela. Por suerte, hace dos años encontré Catch Argentino, que queda a 20 minutos de mi casa, así que entreno ahí. El primer año que estuve, practicamos rolls y caídas para aprender a manejarse en el ring. Desde este último año estamos en All Boys, en donde no tenemos cuadrilátero porque no nos entra en el lugar. Entonces estuvimos practicando llaves. Pero recientemente conseguimos un nuevo espacio en Lomas de Zamora donde entrenamos en el ring durante los fines de semana, mientras que los días de semana, en All Boys, nos dedicamos más a lo físico y la lucha cuerpo a cuerpo.

 

Más que un deporte

En un espectáculo de catch también está el componente teatral. Los luchadores hacen promos, suben al ring con un micrófono y se dirigen al público con el objetivo de promocionar una rivalidad que tienen con otro personaje y, con ello, una futura contienda. A veces lo hacen en forma de segmentos grabados y lo publican en redes.

¿Practican las promos?

Sí, es algo que estos últimos años estuvo cambiando un montón en la escena nacional. Hoy lo hacemos más los que lo tenemos un poco más integrado. Por ejemplo, hace unas semanas tuve que hacer una promo en vivo totalmente improvisada, cosa que yo nunca hice pero como tengo un poco más de cancha lo puedo hacer y salió bien. Sin embargo, a un pibe nuevo que le cuesta un poco más hay que darle una mano y que pruebe. Que haga promos frente al espejo, que se grabe y que pruebe hasta que empiece a salir. Es más o menos lo que fuimos haciendo todos.

¿Qué se le puede decir a quienes dicen que «la lucha libre es falsa»?

Siempre te encontrás a alguno que otro que te dice eso. Es muy difícil explicarle a una persona con una mente tan cerrada qué es la lucha libre y cómo funciona. Siempre opino que para que entiendas bien la lucha, tenés que participar, subirte al ring, entrenar, hacer los shows. Tenés que hacer todo eso para entenderlo al 100%. Para alguien que no vio nunca lo mejor que puede hacer es ir a ver eventos en vivo, ahí te das cuenta cómo funcionan las cosas. No vas a entender todo pero sí qué es “lo falso” y qué es lo real, porque ves a los luchadores cayéndose, golpeándose y lastimándose. A la vez, no significa nada malo que la lucha sea algo falso. Las películas son falsas y las mirás igual. O sea, vos tenés que enfocarte en la historia que te están intentando contar los luchadores en el ring, eso es lo que importa.

A sala llena

El wrestling en otros países es una industria muy importante, incluso se llegan a llenar estadios. La WWE, la empresa líder en este rubro a nivel mundial, realizó el pasado 2 y 3 de abril en Texas su tradicional evento Wrestlemania, en donde entre ambas veladas hubo un total de 156.352 espectadores.

¿Qué diferencias hay entre el catch en Argentina y el de Estados Unidos o México?

La principal es que allá se puede vivir de eso. O sea, vos peleás en la WWE y tenés un salario. Acá es más complicado ya que la lucha no es algo tan conocido e importante. Nos cuesta hacernos ver y monetizar un show. Nos falta mucho para llegar a lo que son otros países como México, donde la lucha es religión y es parte inyectada de la cultura mexicana. Acá en Argentina decís que sos luchador y lo primero que piensan es que sos boxeador. Es decir, es un cambio de mente que tiene que hacer la gente. Nuestro laburo como luchadores actualmente es llevarles lo que es la lucha libre y hacerlo parte de nuestra cultura.

¿Cómo se puede lograr eso?

Lo que falta en Argentina es plata. Necesitamos un productor o alguien que tenga dinero que crea en lo que estamos haciendo, invierta y nos ayude a visibilizarnos. Laburamos un montón y hacemos shows pero casi siempre llegan a fanáticos de lucha. Para llegar a gente por afuera de eso, solo necesitamos una plataforma más grande para mostrarlo, porque talento sobra. Hay muchos buenos luchadores en Argentina. Falta un lugar para que se muestre, necesitamos ese empuje de alguien más grande.

¿Cómo hace una persona para convertirse en luchador profesional?

Si querés que te vaya bien en la lucha libre o en cualquier otra cosa tenés que invertir en vos mismo, en todo lo que te ayude a llegar a un siguiente nivel. Toda mi plata la uso para la lucha porque sé que va a volver algún día. Invierto en mi ropa o presentación, porque sé que cuando me vean de afuera tengo que resaltar y verme bien, como un luchador de verdad. Además, tenés que invertir en el gimnasio, porque hay que verse bien físicamente y hay que estar en buen estado para poder llevar una pelea. Y también hay que pagar la escuela de lucha para ser mejor luchador.

¿Hay alguna otra cosa del mundo del wrestling que la gente no sepa?

Se me viene a la cabeza el sentimiento de hermandad entre los luchadores. Arriba del ring nos cagamos a palos, pero abajo somos todos amigos, hermanos. Es algo que noté mucho cuando salí campeón. Cuando volví al vestuario, estaban todos los pibes esperándome para darme la mano o un abrazo. No es solo en Catch Argentino, cuando voy a Legión allá también son todos mis amigos. Cuando hay algún evento de la WWE nos juntamos a comer algo y luego jugamos a la play. Y todos queremos que les vaya bien a los demás. En otros deportes no está esto de que les importes tanto a tus compañeros para que mejores tanto como ellos.