Un grupo de feministas argentinas se autoconvocó en Barcelona para realizar intervenciones públicas en apoyo a la Ley de Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Crónica de una jornada verde al otro lado del océano.

Una agrupación que reúne a mujeres feministas argentinas que viven en Barcelona se concentró en la Font de Canaletes el pasado 1º de agosto para dar su apoyo a la ley que se discutirá este miércoles en el Senado argentino.

Primero se reunieron en un bar, luego se dirigieron al Consulado, de allí al Arco del Triunfo y cerca de las ocho de la noche ocuparon el comienzo de la Rambla, uno de los espacios más concurridos de la ciudad, tanto por los residentes como por los turistas. Así, desde lo privado de una reunión, a lo público en espacios emblemáticos, creció Marea Verde Barcelona, un conjunto de mujeres que fue tejiendo una red para sumar apoyo y generar mayor visibilidad a la lucha feminista argentina.

Cerca de cien mujeres, en su mayoría argentinas, autogestionadas y autoconvocadas mediante las redes sociales y grupos de whatsapp, alzaron su voz a favor del aborto seguro, legal y gratuito. También repartieron pañuelos especialmente traídos desde Argentina y, con la pintura todavía fresca, las feministas desplegaron un telón verde gigante. Al grito de “Aborto legal” y tiñendo la Rambla de verde, comenzaba la manifestación.

Ante la mirada atónita de los miles de turistas, las integrantes de Marea Verde fueron preparándose y ensayando cánticos: “Cantemos la del arroz con leche”, grita una. Y todas comienzan: “Arroz con leche yo quiero abortar…”. Mientras tanto, una señora mayor, se introduce entre un grupo de jóvenes: “Si vas a la seguridad social, te lo hacen gratis, cariño”, dice sorprendida. Ese comentario generó que tres jóvenes catalanas feministas le explicaran que en Argentina aún no es legal y que es eso lo que están apoyando. La mujer no podía entender cómo aún no está legalizado. “Es tan simple como que mi cuerpo es mío, ni tuyo, ni de ella. Mío”, dijo mientras apuntó a cada una con su dedo. “Ya me va a venir a decir a mí y a mi marido qué hacer con él”. Y se fue, entre enojada y atónita.

María Belén Dileo, una de las integrantes del reciente movimiento, que se formó en un mes y medio, cuenta que el grupo surgió porque “al presentarse por séptima vez el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo, de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, teníamos el cuerpo inquieto. Lo único que podía ayudarnos a acompañar y no sentirnos disociadas fueron las redes. Las digitales, y las otras. Entonces, entre emocionada por lo que pasaba a nivel colectivo y angustiada en lo individual por estar lejos, recurrí a un grupo de Facebook para organizarnos y ver juntas el debate (de la Cámara de Diputados). Fue cábala, fue deseo, y fue la convicción de la razón: el debate se iba a dar. Varias desconocidas, hasta ese momento, se coparon con la idea. Y así seguimos con esta “colectiva migrante” que se intenta siempre autogestiva y horizontal”.

Las mujeres avanzan. “Poder, poder”, se escucha. Unas sacan fotos, otras trasmiten en vivo. Las redes sociales y la tecnología como segundo aliado. El primero, lo saben, es el amor y la lucha. “Poder popular”, siguen, mientras transforman un lugar de paso en un espacio de reclamo social. “Luchar con la compañera le gusta a usted, le gusta a usted”, gritan y las meseras de turno aplauden al ritmo. El calor hace estragos y los cuerpos se van prendiendo fuego. “Abajo el patriarcado, se va a caer”, se escucha. Y los cuerpos bajan hasta quedar en cuclillas mientras arman una ronda en el centro de la Rambla. “Arriba el feminismo que va a vencer, que va a vencer” y todas estallan en saltos, con el afán de llegar hasta los corazones del otro lado del océano.

Las miradas se cruzan, los códigos se forman y se comprenden en una centésima de segundo: “Hay que llegar al monumento del mayor representante de la opresión y castigo de la conquista de América: Cristóbal Colón”, comenta alguien del grupo, “ese que aquí es símbolo de poder y patriarcado”. Las mujeres, argentinas, feministas y en lucha, lo volverán verde y abortista. Así, al ritmo de “Aborto Legal en el hospital”, le colgaron el pañuelo verde. Y al paso de la lucha, se preparan para el próximo 8 de agosto: pañuelazo en el Consulado argentino, entrega de carta a la vice-cónsul y hasta vigilia para seguir desde Barcelona todo el debate. Todo por una sola causa: el feminismo que hoy toma como mayor reclamo el de la Ley de Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

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