Pablo Iglesias, secretario general de Podemos y referente de la izquierda en España, estuvo por primera vez en Argentina y se conmocionó con la marcha del 24 de marzo. ANCCOM lo acompañó y lo entrevistó en exclusiva. La integración, la memoria y las estrategias contra el neoliberalismo.

“Me llevo la imagen de los chicos besando y abrazando a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo”, le dijo ayer a ANCCOM Pablo Iglesias, en su primera visita al país. El secretario general de Podemos estuvo cuatro días en Buenos Aires, donde además de asistir a la Marcha por la Memoria Verdad y Justicia, también participó del III Encuentro de Círculos en el Exterior de Podemos dirigido a la comunidad española en Argentina y recibió el premio Rodolfo Walsh en la Universidad de La Plata; el Premio Latinoamericano y Caribeño de Ciencias Sociales de Clacso; y el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET). Su visita al país concluyó en Calafate, donde se reunió con la expresidenta Cristina Fernández.

El secretario general de Podemos tuvo una charla íntima con ANCCOM en su visita a Buenos Aires.

El lunes, unas horas antes de recibir el Honoris Causa, Iglesias participó de un encuentro en la UMET con destacados representantes de la cultura, el sindicalismo y la política argentina, donde pudieron compartir experiencias y perspectivas de cómo afrontar los desafíos de la política actual. Al finalizar la entrega del premio, participó de un panel por la memoria junto a Estela de Carlotto, Sergio Maldonado y Elizabeth Gómez Alcorta. Iglesias, candidato presidencial por Podemos en las últimas elecciones, sostiene  que la construcción de la memoria colectiva es fundamental para la construcción política de cualquier país, y también para pensar la política más allá de las fronteras nacionales. El líder del movimiento de vanguardia que rompió la inercia del sistema político español respondió a ANCCOM una serie de preguntas sobre este tema, sobre la relación de España y Argentina, el surgimiento de Podemos a partir del 15M y la dinámica participativa del partido a través de lo que dieron en llamar “círculos”.

¿Cómo ven desde Podemos la relación entre España y Argentina, y las posibilidades de una articulación en la construcción política?

 Es fundamental romper la dinámica de los discursos coloniales. Todavía en España, por parte de la monarquía y de los sectores políticos del poder, se mira a América Latina tratando de hacer un elogio fundamental de la colonia. Es sumamente necesario reescribir la historia de los de abajo: cómo son precisamente las identidades mestizas de los sectores populares, los que incluso construyen la lengua, cómo El Quijote o Martín Fierro representan el protagonismo de lo popular en la construcción de una identidad cultural. Es interesante reflexionar sobre esto, sobre los vínculos que unen nuestros países: pero los vínculos que se construyen desde lo popular y no desde una relación neocolonial de las élites.

¿Considera que es necesario construir bloques regionales para enfrentar el avance global del neoliberalismo?

 Hay un elemento que es crucial y que muchas veces ha estado ausente en las reflexiones de la izquierda y del campo popular, que es la dimensión geopolítica. Es algo de lo que nosotros aprendimos mucho de América Latina; su noción de Patria Grande. Es verdad que ahora está en crisis por la vuelta de los sectores derechistas con nuevos estilos, pero sigue siendo un elemento crucial en términos estratégicos. Nosotros hemos dicho que somos europeístas, aunque no compartimos el modelo de la Unión Europea, construido en torno al Banco Central Europeo y al poder de las finanzas. Somos conscientes de los límites de los estados nacionales para asumir desafíos en la escala global, que son absolutamente determinantes en las posibilidades de los sectores populares para empoderarse. Esto es enormemente difícil y contradictorio, porque el funcionamiento de la sociedad internacional y de las relaciones internacionales no es democrático por definición, y sin embargo es un espacio que implica afrontar una realidad que es crucial para una reflexión de la izquierda. En ese sentido, lo que hicieron en América Latina en los últimos años es una inspiración interesante.

Iglesias participó del acto del 24 de marzo en Plaza de Mayo.

ARGUMENTOS DE LA MEMORIA

 “Vengo a cuidarlo porque es mi nieto”, dijo Estela de Carlotto en la inauguración de las jornadas “Cultura con memoria”, en la UMET. Iglesias, muy emocionado, recordó una canción de Ismael Serrano que dice “madre tu hijo no ha desaparecido, yo lo encontré marchando conmigo” y reflexionó que “imaginar una sociedad más justa, un futuro mejor, asignarle un contenido al significante patria, un contenido al significado justicia es lo que hace que los luchadores y las luchadoras de todos los países, de todos los tiempos, estén vivos en los jóvenes”. Pero el viaje no solo significó una experiencia emotiva para Iglesias: también sirvió para inspirar a Podemos en relación a la memoria y el rol fundamental que tiene para la construcción del futuro. “Cuando salí con ellas –Madres y Abuelas- y empecé a escuchar el cántico de miles de personas que decían ‘como a los nazis les va a pasar, adonde vayan los iremos a buscar’, tenía un nudo enorme en la garganta y había momentos en los que era difícil contener el llanto, era una emoción política que sin embargo me hizo reflexionar y darle vueltas a cómo responder a dos preguntas que los adversarios de la memoria histórica nos hacen en España”. Según Iglesias, el primer cuestionamiento que les realizan los “enemigos de la memoria histórica” es que lo que pretenden hacer ellos es “ajustar cuentas con el pasado”. “Yo les contestaría: si ustedes fueran a una marcha del 24 de marzo y vieran a cientos de muchachos y muchachas adolescentes comiéndose a besos a las madres y a las abuelas comprenderían que esto no tiene que ver con ajustar cuentas con el pasado, tiene que ver con ajustar cuentas con el futuro”, aseguró. El segundo aspecto que les reclaman es que “las cuestiones de la memoria son solamente un asunto privado de las víctimas y su derecho legítimo a encontrar o restituir”. “Cuando ustedes vean a las madres y a las abuelas verán que no estamos hablando de una suma de desgracias particulares, estamos hablando de la historia política de un pueblo en el que se trató de destruir a aquellos que representaban la máxima generosidad que se puede poner encima de la mesa en política: jugarte la vida y la libertad y perder la vida y la libertad por una sociedad más justa”, señaló.

 Antes del acto y las jornadas Iglesias se reunió con destacados intelectuales de la cultura, el sindicalismo y la política. María Seoane, directora del Centro Cultural Caras y Caretas, le entregó un ejemplar de su libro, La noche de los lápices: “Esta fue la historia que de niño me hizo asistir a la represión”, dijo Iglesias. “Tengo la necesidad de hablarles también de lo que representa Argentina para un español como yo –explicó-. Empecé a militar con hijos de exiliados argentinos, los hijos de Carlos Slepoy y Andrea Benítez; soy hijo y nieto de represaliados, mi abuelo y mi padre conocieron las cárceles de Franco; mi madre militó en la clandestinidad y crecí escuchando a mi abuela hablar de su hermano fusilado, que todavía sigue en una fosa común sin identificar. Y sin embargo la primera película que me hizo, siendo yo niño, asistir a la represión, fue una película argentina y hoy he conocido a la autora de la novela que inspiró aquella película: La noche de los lápices”. Del encuentro también participaron Agustín Rossi, Daniel Filmus, Sonia Alesso, Itaí Hagman, Elizabeth Gómez Alcorta, Mempo Giardinelli, Daniel Santoro, Miguel Rep y Eduardo Aliverti, entre otros.

 De acuerdo con la lógica de participación política que utilizan en Podemos, Iglesias no quiso hacer una gran disertación e invitó a los presentes a que realicen preguntas para poder conversar; así, se refirió al rol de los medios masivos y a la importancia que le da Podemos a la construcción de una comunicación soberana; también expresó su preocupación sobre la censura y persecución crecientes en España, principalmente a los líderes de los movimientos separatistas. “Hay una serie de demandas en Cataluña que no son satisfechas –dijo-. Nosotros no queremos que Cataluña se vaya de España, apostamos por un modelo fraternal que reconozca la plurinacionalidad pero que plantee claramente que Cataluña es una nación que tiene derecho a las propias instituciones”.

 Iglesias sostiene que en España solo será viable una manera de organización que reconozca que hay soberanías compartidas, algo que en la práctica ya existe. A su criterio, “la solución al problema catalán nunca vendrá por la vía de la reacción, por la vía de los encarcelamientos. En estos momentos hay una tensión gravísima en nuestro país que creo que está dejando la imagen de la calidad democrática española por los suelos, es escandaloso que haya dirigentes políticos en prisión”.

Iglesias sostiene que la construcción de la memoria colectiva es fundamental para la construcción política de cualquier país.

¿Cómo lograron impulsar una organización a partir de jóvenes universitarios y que llegue a ser una de las principales fuerzas nacionales en España?

Seguramente la condición de posibilidad en términos de estructura cultural de Podemos es el 15M, un movimiento que supone muchísimos cambios en los sentidos comunes de la sociedad española después de una estabilidad notable del sistema político del ’78, que afecta a sectores medios y sectores populares. Nosotros fuimos una de las traducciones electorales más completas de un estado de ánimo de desafección hacia las fuerzas políticas tradicionales. Así nació Podemos, también utilizando y aprovechando la figura de una persona que salía mucho en la televisión en aquellos tiempos, que era yo, como elemento agregador de un nuevo sentido común. Podemos nació de esa manera, pero luego nos construimos como organización política confluyendo con otros sectores políticos y sociales. Ahora mismo estamos gobernando con otros compañeros en las principales ciudades de España –como Madrid y Barcelona- y el principal objetivo es gobernar en el Estado Español. Entramos en política para ganar, no vinimos a ser una fuerza testimonial. El nuestro es un proyecto de transformación social, un proyecto de país en el que no sobre nadie. 

¿Cómo funciona la forma de participación política que ustedes tienen a través de los “círculos”, que se contraponen a estructuras partidarias más verticalistas?

Tenemos muchísimo que mejorar. Los círculos fueron, sobre todo inicialmente, estructuras de participación muy interesantes, pero nuestra propia construcción como forma de partido ha hecho que siga siendo una tarea pendiente la de la democratización y la participación. Hay una participación muy grande de parte de los distritos y de los militantes a través de consultas internas; todos los cargos políticos y las listas electorales se eligen con primarias abiertas, pero tenemos todavía mucho que mejorar al respecto.

¿De qué manera buscan interpelar a los distintos sectores de la sociedad?

-Estamos hablando de una tarea muy difícil. Nosotros somos una fuerza política cuyos mayores apoyos electorales están entre los jóvenes. Se dice que si en España votaran sólo los menores de 45 años nosotros estaríamos en el gobierno. Pero es muy importante establecer una alianza generacional con los sectores de más edad, que son absolutamente imprescindibles para ganar. Últimamente ha habido en España muchas movilizaciones de los pensionistas que plantean de nuevo esa dinámica de acuerdo generacional que es clave para nosotros.

¿Cómo articulan las diferentes demandas que surgen en los distintos sectores de la sociedad y en los distintos contextos?

Se trata de un desafío político muy difícil, cómo construir significantes que puedan ser agregadores de demandas muchas veces sin una conexión programática precisa; ese vínculo de construcción de lo político en el que Podemos en un momento de desafección fue capaz de construir una gramática que iba más allá de la izquierda. Es verdad que en este momento los campos políticos se están asentando mucho más en España, pero sigue siendo un desafío fundamental agregar las demandas que componen en última instancia lo popular. De eso ustedes los argentinos saben más que nosotros.

¿Cómo sintetizaría esta primer visita al país?

Este viaje es quizás una de las experiencias políticas más conmovedoras de mi vida. Me llevo la imagen de los chicos besando y abrazando a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.

¿Piensa volver a Argentina?

-¡Pues claro que sí!.

 

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