Fernanda Del Nido, egresada de Ciencias de la Comunicación, es la coproductora de Una mujer fantástica, la película chilena que se quedó con la famosa estatuilla dorada. Su paso por la UBA, su sensibilidad con las temáticas sociales y el debate por la Ley de Identidad de Género en el país trasandino.

“Es interesante cuando desde la cultura se puede generar algún tipo de cambio en el pensamiento”, expresó en diálogo con ANCCOM Fernanda Del Nido, la argentina coproductora de la película chilena Una mujer fantástica del director Sebastián Lelio y recientemente ganadora de un Oscar a la mejor película de habla no inglesa.

Del Nido estudió Ciencias de la Comunicación en la UBA y luego realizó un máster de producción cinematográfica en España, donde actualmente vive y dirige Setembro Cine, una productora independiente fundada por ella en 2014 que tiene entre sus trabajos la producción de los largometrajes Princesita (2016) de Marialy Rivas y Neruda (2016) de Pablo Larraín.

Imagen en frimer plano de Fernanda del Nido.
Fernanda Del Nido, coproductora de la película chilena Una mujer fantástica.

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Después de ser vapuleada por la familia de su novio fallecido y por la policía, Marina – una mujer trans representada por la actriz Daniela Vega- va a la casa de su profesor de canto, un anciano dulce pero exigente que pareciera ser el único que la comprende y la quiere tal cual es. Luego de unas caricias recomponedoras le pide que le cante. Marina empieza a cantar lírico y con su intensa y potente voz de fondo aparece una escena en la que ella va caminando por una vereda contra el viento. A medida que avanza el viento es cada vez más denso, hasta que no la deja seguir. No se da por vencida ni retrocede, se sobrepone y no deja de intentarlo. Cuando pareciera que el viento va a arrasar con todo lo que esté en su camino, ella queda suspendida y desafiando las leyes de la gravedad, su torso queda muy cerca del suelo con los pies firmes en la vereda. De fondo sigue el canto lírico cada vez más intenso y la imagen fija de Marina que con las manos se tapa la cara y no deja de brasear nunca entre el polvo y las hojas que el viento levanta. Esta es una de las tantas escenas fantásticas, casi tan fantástica como Daniela Vega, o Marina Vidal –el personaje que ella representa- que hacen de la película una gran obra con un fuerte contenido social que volvió a poner en el centro de la escena en Chile el debate por la Ley de Identidad de Género.

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¿Cómo fue el camino de ser estudiante de Ciencias de la Comunicación en la UBA a coproductora de una película que ganó un Oscar?

Me gradué en la UBA justo antes de viajar a España. En ese momento fui a hacer un doctorado en Humanidades, una especialización más cercana a la Semiótica. Al poco tiempo de estar cursando el doctorado me invitaron a cursar un máster en producción de cine y de audiovisual que se realizaba en La Coruña. En ese momento -cursé en 2003 y 2004- había muy pocos estudios realizados en producción y la verdad es que si bien había hecho algunas prácticas en medios en Buenos Aires todavía no tenía en claro a qué me quería dedicar. Esos fueron algunos de los motivos por los cuales decidí ir a especializarme afuera. Me terminé quedando en España porque en ese master me di cuenta que era la producción lo que me gustaba y a lo que me quería dedicar. Una vez allá, al entrar en el ámbito universitario en otro país, pude reconocer el buen nivel que tenía de la Universidad de Buenos Aires. No es que me tuve que ir para valorar lo que tenía, pero tener otros referentes me hizo dar cuenta realmente el valor de lo que tenemos en Argentina.

¿Cree que su formación en Ciencias Sociales contribuyó a que tenga una mirada crítica y sensible para tratar temas como el de Una mujer fantástica?

Sería un poco reduccionista, más que nada porque pasaron muchos años, me pasaron muchas cosas en la vida, y porque he seguido estudiando. Después de mucha incertidumbre durante la carrera, con el paso del tiempo descubrí que me gustaba la producción y tuve la suerte de poder estudiarlo en España, a través de distintos programas de la Unión Europea. Pero lo que es seguro es que me ayudó mucho el tener la base académica de la UBA y la formación de una mirada crítica. Siempre tuve una perspectiva diferente del universo en el que estaba; por ser latinoamericana y a la vez por la propia carrera en sí, por el nivel de la formación. Aunque no lo esperé durante la carrera, una vez iniciado mi trabajo profesional agradecí haberla elegido y haberla hecho hasta el final. Siento que la aproveche y la disfruté mucho.

¿Cuáles son los criterios de Setembro Cine a la hora de elegir las películas que producen?

A lo largo de los años me he dado cuenta de que las películas que me interesan siempre tienen una mirada diferente. Siempre está la ambición y la intención de simplemente contar buenas historias. En realidad lo de simplemente es casi una ironía porque lo más difícil es encontrar una buena historia y que se pueda contar bien. Pero bueno, siempre me ha gustado aquello donde aparece una mirada diferente o una mirada propia sobre algún tema, sobre el mundo, o sobre la sociedad. Me interesa cuando aparece reflejado algún contexto histórico o problemática social, algo que en definitiva aporte a nuestra mirada del mundo actual. Aunque no lo he sabido antes de entrar a los proyectos, mirando atrás, todas las películas en las que he participado de alguna manera reúnen eso.

Imagen de Sebastian Lelio - Prensa Una Mujer Fantastica.
Sebastián Lelio, director de la película chilena Una mujer fantástica.

¿Cree que el éxito y la gran repercusión de la película puede estar relacionado con el movimiento feminista que cada vez cobra más relevancia en el mundo?

Sí, creo que el contexto sin duda ha hecho que de alguna manera esta discusión o conversación que trae la película y pone sobre la mesa facilita el terreno para poder hablar del tema y para que se genere ese diálogo. Es importante que el diálogo sea de a dos partes, el espectador tiene que ser una de ellas. Sin dudas, creo que es un momento mundial importante donde, si bien no fue para nada intencional, por algún motivo probablemente no casual, confluyó todo esto.

Por un lado el movimiento feminista crece cada vez más, pero paralelamente en Latinoamérica y en el mundo las elecciones las ganan gobiernos de derecha, como es el caso de Chile en donde ganó Sebastián Piñera ¿Cree que a pesar de eso es posible avanzar con ciertas reivindicaciones como las que reclama la película?

La película en realidad se estrenó en Chile bajo el gobierno de (Michelle) Bachelet y hubo un empujón respecto de la Ley de Identidad de Género. A partir de la película -es en lo que confiamos y es lo que la hace aún más interesante- se ha fomentado el debate. Es interesante cuando desde la cultura se puede general algún tipo de cambio en el pensamiento. En Chile se está dando un cambio de gobierno, pero a pesar de eso la película ha conseguido tener tanta repercusión que hace que no se pueda dejar el tema de lado. Que esta película tenga mayor repercusión, que tenga mayor alcance, promueve una llegada mayor con respecto a lo que se puede hacer o debatir sobre el tema. Es algo que estamos viendo que sucede, que lo venimos viendo a lo largo de la trayectoria de la película y que esperamos verlo mucho más.

En la conferencia de prensa que dio el equipo de Una mujer fantástica después de la visita al Palacio de la Moneda, Daniela Vega cuestionó en su discurso al gobierno chileno por evadir el proyecto de ley de identidad de género. Luego de eso el proyecto avanzó en su tramitación para ser revisado por una comisión mixta ¿Cree que el cine -como todo arte- puede influir en la política para cambiar las cosas?

Esa es la ilusión principal de todos los que hacemos cine o trabajamos en cultura. Lamentablemente no siempre pasa, creo que ésta es una circunstancia particular. Daniela es una excelente embajadora de la película que pudo poner su situación en palabras y desde la ficción pasar a la realidad. El Oscar permite que sucedan estas cosas. Pero bueno, muchas otras veces hemos querido y no se consigue. Creo que la intención está siempre y es lo que más nos interesa. Sabemos que es una gran suerte en nuestro caso.

Imagen de Daniela Vega, quien interpreta a Marina en Una Mujer Fantastica - Prensa Film.
Daniela Vega, actriz que representa a Marina, una mujer trans, en la pelicula Una mujer fantástica.

¿Cómo fue la elección de Daniela Vega para ser la protagonista de la película?

Ella entró en el equipo como consultora de guión a trabajar con Sebastián Lelio, el director. Inicialmente el contacto no fue pensando para que protagonizara la película, pero en el proceso Sebastián fue teniendo en claro que quería que fuera ella y así fue.

¿Sabe cómo fue la decisión de incorporar ciertas escenas “fantasiosas” o “surrealistas” como la de la protagonista bailando con un gran elenco en medio del boliche o la de ella cantando lírico con el viento en su contra?

Eso es claramente parte de la identidad del director, de su marca, de las huellas que él deja de esa voz tan especial que hace que la película sea Una mujer fantástica. Es una decisión puramente artística que viene de su parte. Podemos pensar que tiene que ver también con esa capacidad de Daniela de poder ver más allá de la realidad o de poder fantasear y vivir más allá de lo que le sucede día a día. Es una parte fundamental de esta mujer tan fuerte y resiliente que sale adelante a pesar de todo.

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