María Itatí Leguizamón, esposa de uno de los tripulantes del submarino ARA San Juan, reconstruye la pelea de los familiares por llegar a la verdad. Las inconsistencias en los argumentos del Gobierno y la Armada.

La ausencia duele. El paso del tiempo y la falta de respuestas son enemigos con los que vive a diario María Itatí Leguizamón, esposa de Germán Suárez, tripulante del submarino Ara San Juan. A 77 días de una búsqueda que agota la paciencia y la voluntad, Itatí accedió a dialogar con ANCCOM. Las palabras salen lentas, pausadas, pero con una fortaleza inquebrantable.

María Itatí Leguizamón, esposa de Germán Suárez, tripulante del submarino Ara San Juan.
María Itatí Leguizamón, esposa de un tripulante del ARA San Juan, denuncia la falta de respuesta por parte del Estado argentino.

A lo largo de estos 77 días de búsqueda se han escuchado muchas versiones acerca de lo que pudo haber ocurrido, desde un desperfecto técnico hasta un ataque, ¿cuál es la versión que elegís creer?

Yo creo que la hipótesis válida es la de un desperfecto técnico porque ya habían tenido desperfectos a la ida. Lo que están diciendo es que tenían fallas en el snorkel, en las baterías, y pérdida de hidrógeno. O sea, no es una causa, fueron varios desperfectos técnicos que hicieron que ocurra esta desgracia. La verdad es que no creo en la hipótesis del ataque externo. Sé que tuvieron dos fallas importantes, la primera es que se quedaron sin electricidad y la segunda es que las baterías empezaron a fallar porque se filtró agua por el snorkel que tenía la boquilla de cierre rota. En la navegación anterior, en julio, también habían tenido problemas graves, casi no pudieron salir. De eso me enteré ahora, porque a mí no me había contado nada él, me enteré por otros familiares.

¿Cuál es tu opinión respecto del accionar de la Armada desde noviembre hasta hoy?

No sé qué pensar, sinceramente, ya no sé qué pensar. Se manejaron mal, eso es obvio, porque un día decían una cosa, otro día otra. Ahora resulta ser que la última comunicación no fue a las 11:00 sino a las 14:00. Hay muchas cosas que no se entienden, existen muchas contradicciones que llevan a pensar que hay algo detrás, algo malo. El accionar de la Armada fue malo y fue de ocultamiento, de incongruencias, de mentiras. De ocultamiento, porque según ellos no nos mienten. Yo pienso que todo estuvo mal hecho desde siempre.

¿Los errores son de larga data? ¿Tu marido manifestó alguna vez temor por las condiciones en que trabajaba?

Siempre hubo errores, pero no le quedaba otra, tenía que seguir trabajando. A él le gustaba, siempre decía que le gustaba el submarino, que no se veía haciendo otra cosa, que era su sueño, su pasión. Y yo, como lo quería, ¿qué le iba a decir? No puedo estar coartando la libertad de nadie. Nosotros éramos así, a él le gustaba y era feliz, yo no podía meterme. Él nunca contaba nada porque era una persona muy reservada, muy introvertido, era el militar perfecto que acataba ordenes, que todo lo que le decían, él lo hacía, cumplía. Era querido por todos ahí adentro porque era exactamente el perfil psicológico que ellos buscan para manejarlos a su antojo. Tenía una lealtad y una fe ciega en la Armada.

Parecieran personalidades predestinadas a esos trabajos que requieren una obediencia absoluta…

Él nunca se quejaba. Nunca tuvo temor por las condiciones en que trabajaba, él decía: “El fierro nunca nos va a dejar a pie, gorda, así que quédate tranquila, nunca nos va a dejar a pie”. Nunca había ido tantos días. Germán me decía: “Te prometo que no me va a pasar nada”. Él confiaba, confiaba, confiaba ciegamente. Todos los días decía que agradecía el día que entró a la Armada. Yo siempre fui así, decidida, libre, nunca permití que nadie me quite eso y fue justamente lo que nos enamoró. Él dice que se enamoró de mí por lo decidida que era yo. Siempre fui así de luchar ante la vida. Él siempre me decía que yo tenía que seguir siendo así, que me admiraba por eso y yo lo admiraba a él porque tenía un corazón enorme, una personalidad que te escuchaba, te contenía. Nunca juzgaba a nadie, hablaba bien de todo el mundo. Era especial, él era mi remanso, mi paz. Obvio que con la forma en que obran los subalternos, se benefician los superiores. Ellos no se pueden quejar. Los oficiales son los que manejan todo, hacen y deshacen, son arbitrarios, los tienen a ellos como cualquier cosa. Son miles de decisiones arbitrarias que no tienen ninguna razón de ser, sino el mero egoísmo de la persona que tiene una jerarquía o tiene una carrera y somete al resto. Los superiores se beneficiaron de manejar el presupuesto y se quedan con todo. Hay mafia, corrupción… Todo lo que te puedas imaginar. Y los subalternos no tienen nada que ver, sólo obedecen.

Se había hablado de la posibilidad de que la búsqueda quede en manos de empresas privadas, luego de un llamado a licitación. Con la propuesta de los familiares de que se ofrezca una recompensa, ¿esa idea fue descartada?

Ese tema se abordó en la última reunión con (el ministro de Defensa, Oscar) Aguad. En ese momento todos dijimos que sí. También se habló de ofrecer una recompensa, no eran cuestiones excluyentes. O sea, se habló de las dos cosas. Por un lado, la posibilidad de contratar empresas privadas y por otro lado que los particulares puedan participar de la búsqueda y ofrecer recompensa. El ministro dijo que iba a estudiar esa propuesta que no es tan simple porque el submarino es un arma de guerra y entra en juego el derecho internacional.

Desde noviembre a la actualidad, se han concretado dos reuniones con Aguad y con el presidente Mauricio Macri, ¿sentís que el Estado abandonó a los familiares?

Sí, creo que todos los sienten, no sólo los familiares. Más allá de que no tengan una respuesta. Si no saben qué pasó, ¿por qué no dieron la cara? ¿Por qué no nos dijeron: “No tenemos nada para decir”? Eso es lo que más nos genera duda, en algunos enojo, en otros incertidumbre, en otros abandono, un montón de sensaciones, porque si no tienen nada que ocultar, por qué no dan la cara. Yo particularmente, no digo que estoy acampando porque voy solamente durante el día, cuando puedo, pero hay gente que está durmiendo ahí hace más de 20 días, esperando por esta respuesta, porque alguien nos dé una solución, y nadie nos dice nada. Es horrible, no sólo horrible la tragedia en sí sino también cómo se manejaron. Si no hay una respuesta, por lo menos podrían ir y decir: “Bueno, no tenemos ni una respuesta. Acá estamos, qué necesitan” o simplemente ir y no decir nada, estar. Así hacen las personas normales, en cualquier tragedia, en un velorio normal muchas veces se dice: “No sé que decir ” pero vas al velorio y estás. No digo que esto sea un velorio porque muchos consideran que están vivos, pero una persona normal cuando alguien está atravesando una desgracia se acerca y dice “acá estoy” o, aunque sea en silencio, te sentás y acompañás. A veces no hace faltan las palabras, sino estar, simplemente, estar.

En la última reunión Aguad se comprometió a satisfacer todas las demandas que se le hicieron, ¿cuáles fueron concretamente esos pedidos y cuál fue el plazo acordado para cumplirlos?

Se le pidieron un montón de cosas, se le pidió la participación de empresas privadas, la posibilidad de dar recompensa a quienes participen de la búsqueda, las madres pidieron becas para sus hijos desde el jardín maternal hasta la universidad. Le pidieron también que revelen la misión secreta que tenían, por qué no la podemos saber, pidieron que amplíen la búsqueda, que si no van a contar más con la ayuda internacional que se compren robots para seguir con esto. Se pidieron un montón de cosas, asumieron el compromiso, pero plazo no dieron. La reunión inició con Aguad diciendo: “Vengo a decir a todo que sí”, ni siquiera nos había escuchado y dijo que iba a decir sí a todo lo que le pidamos. Según Aguad, a partir de esta semana se iban a poner a trabajar en eso. También se habló de la posibilidad de dictar una ley o un decreto de búsqueda indefinida del submarino. Eso también se le pidió, que siga la búsqueda lo que tenga que seguir y que quede por escrito que esa búsqueda no se va a abandonar sea cual sea la situación.

Los familiares han mandado una carta al presidente ruso Vladimir Putin, ¿qué le pidieron y qué respuesta recibieron?

Tengo entendido que respondió antes de las 48 horas. Se le solicitó que nos siga apoyando con la búsqueda y creo que respondió afirmativamente. Yo no leí la respuesta, pero siempre que voy a la base, los familiares dicen: “Qué increíble que Putin nos haya respondido tan rápidamente y de parte del Gobierno no den la cara, cómo puede ser que otro país nos contesta y acá no”.

 

Actualizado 07/02/2018

Print Friendly, PDF & Email
Compartilo
Compartir

Atribución – No Comercial – Compartir Igual (by-nc-sa): No se permite un uso comercial de la obra original ni de las posibles obras derivadas, la distribución de las cuales se debe hacer con una licencia igual a la que regula la obra original. Esta licencia no es una licencia libre.
CC

Artículo anteriorLa luz del pasado encapsulada
Artículo siguienteEl verdadero repulgue noble